El Ibovespa, índice de referencia del parqué brasileño, acabó con 176.219 puntos y ya ha perdido un 6,6 % desde el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán.
El conflicto y sus impactos económicos a partir del alza de los combustibles también están provocando serias turbulencias en el mercado de divisas.
El real se depreció solo hoy un 1,8 % frente al dólar, que terminó cotizado a 5,307 reales para la compra y 5,308 reales para la venta en el tipo de cambio comercial brasileño.
La divisa brasileña se mantuvo prácticamente estable en la semana, pero ha cedido un 3,4 % frente al dólar desde la irrupción de la guerra en el país persa, que respondió con ataques a los países del golfo Pérsico y a las bases estadounidenses que estos albergan.
Los operadores financieros están nerviosos ante la falta de un horizonte claro sobre el fin de la escalada bélica, el bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz y los mensajes contradictorios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En este contexto, el selectivo paulista se contagió de Wall Street, que registró pérdidas en sus principales índices.
Este viernes no se salvó ni la petrolera estatal brasileña Petrobras, cuyas acciones cayeron un 2,4 %.
El precio del petróleo volvió a subir, si bien el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, reiteró hoy su intención de que la empresa expanda sus operaciones en el mundo, en especial en África, y vuelva a comprar algunos activos privatizados en el pasado.
En este contexto, el valor que más cedió terreno este viernes fue la petroquímica Braskem, que se hundió un 14,2 %.
En la otra cara de la moneda, al frente de las ganancias se ubicaron la petrolera Prio (+3,1 %) y la red privada de educación YDUQS (+1,4 %).
El volumen negociado en el corro paulista alcanzó los 49.450 millones de reales (9.300 millones de dólares / 8.050 millones de euros), en unos 4,4 millones de operaciones, en otra jornada de gran volatilidad.