Las declaraciones de Gaudin se producen en el reinicio de las audiencias preliminares en el expediente conjunto contra Jalid Sheij Mohamed, autoproclamado autor intelectual del 11S, y otros tres acusados: Ammar al Baluchi, Walid bin Attash y Mustafa al Hawsawi, casi 25 años después de los atentados.
El testimonio de alrededor de una hora y media tuvo lugar después de que fuera negada la petición de aplazamiento formulada por las defensas de los cuatro prisioneros hasta la reincorporación al panel de uno de los letrados, enfermo de neumonía y único con experiencia en casos de pena capital en el equipo de Al Hawsawi.
El juez falló a favor de la fiscalía, que argumentó sobre la necesidad de escuchar el testimonio del exagente federal debido a su delicado estado de salud y su importancia para resolver la moción de la defensa, que busca desestimar la confesión de Bin Attash obtenida durante los interrogatorios conducidos por Gaudin en 2007 y 2008.
En protesta, el equipo de Al Hawsawi se ausentó voluntariamente del resto de la audiencia.
Con ademanes afables y de forma solícita, Gaudin respondió a las preguntas del fiscal sobre la naturaleza de la conversación con el acusado, la que calificó de "cordial" y en la que, según dijo, quiso diferenciarse lo más que pudo de todos los interrogadores estadounidenses que habían hablado con el sospechoso en el pasado.
Según el exagente, quien de 1998 a 2019 se enfocó en la lucha contra el terrorismo y especialmente en Al-Qaeda, su objetivo en las aproximadamente 50 horas que pasó con Bin Attash en Guantánamo a lo largo de tres interrogatorios fue primero recopilar testimonios que pudieran esclarecer la verdad de los hechos y luego corroborar la información.
Incluso, llegó a comentar en tono casi humorístico que Bin Attash se sorprendió en su primer encuentro por la cantidad de información que Gaudin poseía sobre su actividad dentro de la organización terrorista.
Las palabras del exagente especial, vestido con un sobrio traje oscuro y corbata burdeos, resonaron entre las víctimas presentes en la galería de la sala, quienes respondieron con movimientos afirmativos de cabeza a esta parte del testimonio.
Desde detrás del vidrio de doble cara donde se ubica el palco de invitados y la prensa es muy difícil observar directamente a los acusados, por lo que no fue posible observar la reacción de Bin Attash.
Gaudin es uno de los grandes testigos del FBI ofrecidos por la fiscalía en el proceso, el más complejo de las comisiones militares creadas en Guantánamo, donde EE.UU. ha retenido desde 2002 a unos 780 hombres, de los que solo permanecen presos 15, todos ellos considerados criminales de alto riesgo o bien reclusos atrapados en un limbo legal.
Su testimonio es definitivo para esclarecer la cadena de interrogatorios que conecta las torturas de la CIA a los supuestos responsables del 11-S con un equipo posterior de investigadores o 'clean team' del FBI, que obtuvieron las confesiones de los prisioneros que sí podrían ser usadas en un posible juicio, al no estar manchadas por las torturas.
Se espera que el testimonio de Gaudin ocupe gran parte de la vistas de esta semana en la base naval estadounisense.