'Antes de los nenúfares', una exposición sobre cómo el pueblo de Giverny cambió a Monet

París, 27 mar (EFE).- Adelantándose al centenario de la muerte de Claude Monet, el próximo 5 de diciembre, el Museo del Impresionismo Giverny, ubicado en el pueblo donde pintó sus famosos nenúfares y donde falleció, propone desde este viernes descubrir cómo el maestro impresionista se fue encandilando de sus paisajes.

La muestra, bautizada 'Antes de los nenúfares' y que será inaugurada esta tarde con la presencia del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, y la ministra de Cultura, Catherine Pégard, repasará hasta el 5 de julio próximo el periodo concreto de la carrera y de la vida de Monet entre 1883 y 1890.

En esa etapa, que quedará ilustrada en el museo a través de una treintena de obras, el maestro impresionista fue descubriendo los alrededores de esta pequeña localidad normanda situada a unos 75 kilómetros al noroeste de París, hasta convertirse en un lugar clave de su trayectoria.

El repaso acaba en el año en el que él, que siempre había sido bastante nómada en busca de nuevos motivos para sus lienzos, decide dejar de ser inquilino para convertirse en propietario de su famoso caserío de Giverny, que comprende el exuberante jardín que inspiró los monumentales cuadros de los nenúfares (expuestos permanentemente en París, en el Museo de l'Orangerie).

"Este periodo, comprendido entre 1883 y 1890, es testimonio de una lenta construcción, tanto mental como artística", detalló el comisario de esta muestra y director del Museo del Impresionismo Giverny, Cyrille Sciama, en la información de presentación de esta exposición transmitida a la prensa.

El jardín, que Monet comenzó muy pronto a transformar introduciendo flores, se convirtió en una "obsesión" para el pintor, según Sciama, lo que le llevó a su cénit al final de su vida con la creación de los nenúfares.

Para esta exposición, sin embargo, el objetivo es volver la mirada al periodo menos conocido en el que Monet solo era un "inquilino" en Giverny, detalló este experto, y "en la forma en que aborda un paisaje sublime pero difícil de pintar".

A comienzos de la década de 1880, Monet atravesaba, de hecho, un momento difícil porque sus obras no se vendían bien, había perdido a su primera esposa, Camille, y el hecho de que viviera con una nueva compañera, Alice, que estaba casada, generaba un fuerte escándalo.

En Giverny, un pueblo de 270 habitantes, no fue inicialmente bien aceptado, pero tanto su vida personal como sus medios financieros fueron mejorando poco a poco, en especial gracias al marchante Paul Durand-Ruel, que lo conectó con grandes coleccionistas franceses y estadounidenses.

Entre la treintena de obras que componen 'Antes de los nenúfares' figuran telas icónicas como el 'Autoportrait coiffé d'un béret' ('Autorretrato con boina') de 1886, pero también trabajos que provienen de colecciones privadas que raramente o jamás se han mostrado en exposiciones.

"Lo que tiene de maravilloso es volver a ver estas obras en el lugar mismo en el que se pintaron", celebró Sciama, porque los lienzos tienen una "resonancia" con el lugar.

Eso es, según este experto, lo que diferencia la muestra de Giverny de las innumerables iniciativas en torno a Monet que se organizan con frecuencia en todo el mundo.

"Es una pintura profundamente anclada en un paisaje, no es solo una construcción mental", enfatizó.

A la vez permite redescubrir otra imagen del maestro nacido en París en 1840, más agrícola e intemporal, ya que el campo y los paisajes desprovistos de figuras humanas protagonizan su tarea con los pinceles.

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