Decenas de personas, partidarias de la República Islámica, acudieron a la sede diplomática española en el norte de la capital con banderas de Irán y fotos del fallecido líder supremo, Alí Jameneí, quien murió el primer día del conflicto, el 28 de febrero.
En la manifestación también se veían banderas de España y de Palestina, así como pancartas en rechazo a la guerra tanto en Gaza como en Irán.
“La sangre del oprimido nos despierta”, rezaba uno de los carteles.
La concentración se realizó a pesar de que la embajada de España en Teherán se encuentra cerrada de forma temporal y el personal diplomático ha sido evacuado de Irán desde la primera semana de marzo.
España ha sido uno de los pocos países occidentales que se ha opuesto abiertamente a la guerra contra Irán, negando incluso la posibilidad al Ejército estadounidense de utilizar las bases aéreas en su territorio.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió el miércoles pasado ante el Congreso de los Diputados la postura oficial de su Gobierno con un “No a la guerra” y describió el escenario actual en Oriente Medio como algo “mucho peor” que la invasión estadounidense de Irak en 2003.
Por esta postura, la Embajada de Irán en Madrid consideró el jueves a España “un país comprometido con el derecho internacional”.
La semana pasada, medios oficiales iraníes como la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, difundieron una pegatina con una fotografía de Sánchez junto a una frase de agradecimiento, adherida supuestamente a un misil dirigido contra Israel.