Islamabad se blinda bajo el hermetismo para el inicio del diálogo entre EE. UU. e Irán

Islamabad, 11 abr (EFE).- La capital paquistaní amaneció este sábado bajo un estricto despliegue militar que ha paralizado el centro de la ciudad, en medio de una profunda incertidumbre sobre el formato que seguirá el primer día de negociaciones de paz entre las delegaciones de Estados Unidos e Irán.

Las calles de Islamabad se encuentran prácticamente desiertas, controladas por operativos de seguridad que han bloqueado los accesos a la "Zona Roja", el enclave que alberga las principales sedes gubernamentales y misiones diplomáticas.

En el interior de este perímetro se encuentra el hotel de cinco estrellas Serena, que según varios medios será el escenario de las negociaciones, mientras la prensa internacional aguarda en el cercano Centro de Convenciones Jinnah, sin que hasta el momento se haya hecho público el programa de la jornada ni el grado de acercamiento que mantendrán ambas delegaciones.

La delegación iraní está liderada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, quien llegó a Islamabad junto a otros nombres importantes del país persa, como el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, general Ali Akbar Ahmadian, y el gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati, entre otros.

Por la parte estadounidense, lidera la delegación el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, quien ya se encuentra en Islamabad, junto al enviado especial Steve Witkoff y al asesor Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, además de altos cargos del Pentágono.

La llegada de ambas delegaciones supone un alivio también para Pakistán, principal mediador del conflicto que comenzó el pasado 28 de febrero, ya que el primer ministro, Shehbaz Sharif, ha llegado a asegurar que esta cumbre es "el momento decisivo para buscar un alto el fuego permanente".

Poco después del anuncio de la tregua el pasado miércoles, Israel lanzó contra el Líbano el que llamó su "mayor ataque" desde que comenzó la guerra, con cien ataques en diez minutos, que causaron la muerte de más de 300 personas y más de 1.100 heridos.

Irán reaccionó a esta ofensiva insistiendo en que el Líbano forma parte del acuerdo de cese de hostilidades pactado con Washington, una lectura respaldada por Pakistán.

Sin embargo, tanto Estados Unidos como Israel lo han negado, en un frente paralelo que tratará de abordarse la próxima semana, cuando Tel Aviv y Beirut mantengan negociaciones separadas en Washington.

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