Casi 7,9 millones de votantes de una población de unos 15 millones de personas están llamados a ejercer su derecho democrático en más de 17.000 colegios electorales en el territorio nacional, mientras que unos 62.600 electores pueden votar en 112 centros repartidos en el extranjero, según la Comisión Electoral Nacional Autónoma (CENA).
Los colegios electorales tendrán sus puertas abiertas entre las 07.00 y las 16.00 horas locales (las 06.00 y las 15.00 GMT) en este pequeño país de África occidental, encajado entre Nigeria y Togo.
Los benineses encontrarán en las papeletas solo dos candidaturas aprobadas por el Tribunal Constitucional, después de que el Gobierno de Talon haya endurecido las condiciones para la participación política en los últimos años mediante reformas constitucionales y del Código Electoral.
Como sucesor de Talon, en el poder desde 2016, concurre el ministro de Economía y Finanzas, Romuald Wadagni, que se postula junto a la vicepresidenta, Mariam Tala, como compañera de candidatura.
Wadagni, de 49 años, cuenta con el apoyo de la Unión Progresista para la Renovación (UPR) y el Bloque Republicano (BR), los dos partidos de la coalición presidencial que ocupan todos los escaños de la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral) y alcaldías del país desde las elecciones legislativas y locales del pasado enero.
Se enfrenta a él el exministro de Cultura Paul Hounkpè, con Judicael Hounwanou como compañero de fórmula, por las Fuerzas Cauris para un Benín Emergente (FCBE), consideradas como oposición "moderada".
Aunque es el único adversario del oficialismo en las elecciones, muchos en la oposición consideran a Hounkpè, de 56 años, un traidor y tildan su candidatura de farsa para legitimar la victoria casi segura de Wadagni.
Mientras, la candidatura del principal partido opositor, Los Demócratas (LD), fue descalificada por la Comisión Electoral Nacional Autónoma (CENA), por no reunir el mínimo de apoyos parlamentarios requeridos.
Ambos aspirantes han intentado convencer a la población de que pueden tomar las riendas del país en medio de la tensión política por el intento de golpe de Estado del pasado 7 de diciembre y frente al recrudecimiento de los ataques yihadistas en el norte del país.
La votación será supervisada por observadores de las misiones internacionales enviadas por la Unión Africana (UA) y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao).
Según la ley beninesa, si ninguno de los dos candidatos obtiene más del 50 % de los votos, se celebraría una segunda vuelta el próximo 10 de mayo.