"No digo que queramos hacerlo, pero dadas las nuevas exigencias de la UE, tendríamos que incluir a Georgia en la lista de países con regímenes inamistosos y extenderle nuestras sanciones económicas, con todas las consecuencias que ello acarrearía para los productores georgianos de agua mineral, fruta, vino y todos los productos importados a nuestro país", declaró la portavoz de Exteriores de Rusia, María Zajárova, en rueda de prensa.
En los últimos años, el partido en gobierno, el prorruso Sueño Georgiano, ha criticado continuamente las instituciones de la UE a pesar de que el país se había comprometido anteriormente a llevar a cabo medidas para su posible ingreso como miembro.
Además, el actual gobierno ha promulgado en los últimos años medidas de represión política y censura similares a las aplicadas por el Kremlin, como la que se han impuesto en relación con los 'agentes extranjeros'.
Moscú ha perdido su influencia política en el Cáucaso y se preocupa por el rumbo político de sus vecinos sureños, tal y como ocurre con Armenia.
"Es de gran interés para nosotros el rumbo que tome el liderazgo armenio", declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, a principios de abril.
En marzo el presidente ruso, Vladímir Putin, recibió al primer ministro armenio, Nikol Pashinián en Moscú, donde le señaló las incompatibilidades de ser miembro de la Unión Europea con la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y la Unión Económica Euroasiática (UEEA), donde forma parte Rusia.
La parte Armenia le respondió con una explicación sobre la suspensión de la participación de Armenia en la OTSC y le reafirmó su compromiso con el acercamiento a la UE, señalando que la decisión final entre la integración europea y la UEEA debe recaer en los ciudadanos del país.