El hospital puede tener 125 pacientes, actualmente hay 25 mujeres y fue fundado en 2014 a petición de la primera dama Constancia Mangue de Obiang, a través de su fundación, para garantizar a los pacientes, muchos con discapacidades de nacimiento pero también por problemas derivados del consumo de drogas, un trato digno.
Un lugar para combatir los prejuicios y "la discriminación que llevaban a su marginación", como explicó uno de los pacientes delante del papa.
"Cada vez que visito un hospital con personas enfermas o dificultades, tengo un doble sentimiento: por un lado, siento dolor por los pacientes y por sus familias, que no saben ayudar al paciente, por otro, experimento admiración y consuelo por todo lo que allí se hace a diario para servir a la vida humana", dijo León XIV.
Pero explicó que lo que "prevalece la alegría y la esperanza la alegría de reunirnos en el nombre del Señor y la alegría y la esperanza de cuidar a quienes viven en condiciones de fragilidad".
El pontífice estadounidense que escuchó los cantos de algunos pacientes durante la visita, afirmó que "un centro de cuidados como este puede convertirse, con la ayuda de Dios y el compromiso de todos, en un signo de la civilización del amor".
Y tras escuchar uno de los testimonios aseguró: "Dios nos ama como somos. Sólo Dios, en verdad, nos ama totalmente tal como somos. ¡Pero no para dejarnos como estamos! No, Dios no nos quiere siempre enfermos, siempre con dolor ¡nos quiere sanos. Nos quiere dar la gracia para sanar las heridas que llevamos".
"Y un hospital, especialmente uno de inspiración cristiana, es precisamente eso: un lugar donde las personas son acogidas tal como son, respetadas en su fragilidad, pero para ayudarlas a estar mejor, con una visión integral", añadió.