Según un comunicado publicado en la madrugada de este mismo sábado, ambos participantes de la Flotilla fueron trasladados al barco israelí Nahshon, igual que los 174 activistas que navegaban en las 22 naves del convoy interceptado en la noche del jueves, pero al contrario que sus compañeros fueron retenidos ahí.
Ahora, la Flotilla asegura que el Nahshon, con Ávila y Abukeshek a bordo, "ha dejado las aguas territoriales de Grecia y está en ruta hacia la Palestina ocupada", como nombran a Israel.
El comunicado también reafirma las denuncias de tortura especialmente contra el español-palestino, quien dicen que fue agredido por el Ejército israelí en esa embarcación.
"Testigos oculares han dado testimonios espeluznantes de los gritos de Abukeshek resonando a través del barco mientras era torturado de forma sistemática, después de ser separado del resto", afirma el mensaje.
La Flotilla sostiene que este hecho supone una "grave escalada" y un "crimen de guerra adicional".
Tras la retención por las fuerzas armadas israelíes en aguas internacionales de los activistas de la Flotilla, éstos desembarcaron este viernes en la isla griega de Creta (menos Ávila y Abukeshek), desde donde algunos fueron trasladados a un centro médico y el resto al aeropuerto de Heraclión, desde donde empezaron a ser repatriados a sus países.
Los organizadores de la Flotilla han elevado a 35 el número de activistas que debieron recibir atención médica a raíz de la violencia física, según sus testimonios, recibida por parte de los militares israelíes.
Los Gobiernos de España y de Brasil han exigido en una nota conjunta el retorno inmediato de sus ciudadanos y han calificado de "atropello al derecho internacional" el secuestro de los activistas en aguas internacionales.
El Ministerio de Exteriores de Israel acusa al español-palestino de facilitar transferencias financieras al grupo islamista Hamás, y al brasileño de mostrar su apoyo a la milicia.
Unos 28 barcos que no fueron abordados ayer por las fuerzas israelíes se encuentran este viernes fondeados en la bahía de la localidad costera de Ierapetra, en Creta oriental, donde se han refugiado del mal tiempo en la zona.