"Está fuera de cuestión que la menor de las sanciones pueda ser levantada mientras un estrecho como el de Ormuz esté bloqueado", aseguró el jefe de la diplomacia gala en la radio RTL.
Barrot recordó que Teherán ha pedido que se levanten ciertas sanciones en el marco de las negociaciones de paz que mantiene con Estados Unidos, en contrapartida a las concesiones sobre sus programas balísticos y nucleares.
El ministro consideró "inaceptable" el bloqueo del estrecho y aseguró que no aceptarán que un país imponga derechos de travesía por una vía marítima, porque abriría la puerta al bloqueo del tráfico de mercancías y personas por el mundo.
Al mismo tiempo, exhortó al régimen iraní a "aceptar concesiones mayores" y a "un cambio radical de postura" para que "pueda vivir de manera pacífica en su entorno regional y que el pueblo iraní pueda construirse libremente".
"Un estrecho es un bien común de la humanidad y no puede, en ningún caso, ser bloqueado ni ser objeto de chantaje", aseguró Barrot, que consideró prioritaria la apertura de ese paso por el que circula el 20 % del petróleo mundial.
El jefe de la diplomacia gala recordó que el envío del portaaviones Charles de Gaulle a la zona responde a la voluntad de "dar crédito" a la misión internacional lanzada conjuntamente por París y Londres para asegurar el paso de mercancías por Ormuz una vez que se llegue a un acuerdo de paz, a la que ya se han adherido medio centenar de países.
Barrot señaló que esa misión aportará "un sistema de desminado y escolta internacional independiente, estrictamente defensiva y pacífica".
"No es solo Francia, no es solo Europa, es el conjunto del mundo el que espera desesperadamente que la calma vuelva para que los daños colosales provocados en la economía puedan revertirse", explicó.
El ministro reiteró la condena a los ataques iraníes a barcos en el estrecho de Ormuz y a los países vecinos, como Emiratos Árabes Unidos.