El estallido de violencia tuvo lugar en la zona de Amathcok, un asentamiento residencial habitado por miembros de diferentes comunidades cerca de la ciudad de Tonj, cuando asaltantes fuertemente armados atacaron a los residentes y se llevaron un número indeterminado de cabezas de ganado.
Según las autoridades del condado, el ataque dejó 11 muertos, entre ellos tres policías, un soldado de las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Sudán del Sur (SSPDF) y siete civiles.
Otros nueve civiles resultaron heridos y están recibiendo tratamiento, mientras que una persona del presunto bando atacante también falleció.
En declaraciones a EFE, el comisionado del condado de Tonj Sur, Deng Mayar Tuong, describió el ataque como "un acto bárbaro y criminal" que había devastado a familias y amenazado las frágiles relaciones comunitarias en la zona.
"Condenamos enérgicamente este horrible ataque contra civiles inocentes", declaró Tuong. "Mujeres, niños y residentes comunes fueron víctimas de una violencia que carece de justificación alguna. Lo ocurrido esta mañana es inaceptable y representa una amenaza directa a la paz y la convivencia entre nuestros pueblos", agregó.
El comisionado afirmó que las fuerzas de seguridad intervinieron durante los enfrentamientos para evitar una mayor escalada y detener la violencia intercomunitaria.
"Nuestros órganos de seguridad respondieron de inmediato y lograron contener la situación antes de que se convirtiera en un enfrentamiento comunitario más amplio", declaró.
"Ahora estamos persiguiendo a los responsables, y el gobierno garantizará que los perpetradores rindan cuentas ante la ley", añadió.
Tuong hizo un llamamiento a la calma entre las familias afligidas e instó a los residentes a no recurrir a ataques de venganza: "Hago un llamado a las comunidades afectadas para que mantengan la calma y cooperen con las autoridades mientras continúan las investigaciones".
"Las represalias solo agravarán el sufrimiento y crearán otro ciclo de derramamiento de sangre. El gobierno está comprometido con el restablecimiento de la estabilidad y la protección de la población civil", detalló Tuong.
Los robos de ganado y la violencia intercomunitaria siguen figurando entre los principales problemas de seguridad en algunas zonas del estado de Warrap y otras regiones de Sudán del Sur, donde la competencia por el ganado, los pastos y las disputas locales a menudo desembocan en enfrentamientos armados mortales.