Ben Gvir visitó hoy el puerto de Ashdod, donde se encuentran los en torno a 430 activistas detenidos en aguas internacionales mientras navegaban rumbo a Gaza para llevar ayuda humanitaria.
En el vídeo puede verse al ministro israelí sonriente dando la bienvenida a los activistas y burlándose de ellos mientras están arrodillados, con las manos esposadas a la espalda y la cabeza apoyada en el suelo, algunos de ellos hacinados bajo el sol.
Desde Bélgica, el ministro de Exteriores, Maxime Prévost, tildó las imágenes difundidas de "profundamente perturbadoras" y anunció la convocatoria del embajador de Israel para expresar su "indignación" y pedir explicaciones por el trato "inaceptable".
"Personas retenidas cautivas, atadas, obligadas a permanecer boca abajo, y un ministro del Gobierno difundiendo su humillación en redes sociales", escribió Prévost en la red social X sobre las imágenes difundidas horas antes por el ultraderechista Ben Gvir.
La diplomacia española ha tildado de "monstruoso, indigno e inhumano" el trato del ministro a los activistas y desde Francia, el titular de Exteriores, Noël Barrot, calificó las imágenes de "inadmisibles". Ambos países están entre los que han convocado a los máximos representantes diplomáticos israelíes para transmitirles su indignación.
Desde Países Bajos, el ministro de Asuntos Exteriores, Tom Berendsen, tildó las imágenes de "impactantes e inaceptables": "Este trato a los detenidos viola la dignidad humana básica", condenó el neerlandés, que anunció que ha tratado directamente el asunto con su homólogo israelí, Gideon Saar, y que ha convocado al embajador israelí en La Haya, para expresarle su queja.
Entre otros países que han mostrado su indignación y anunciado que elevarán sus quejas a las autoridades israelíes están Italia -que ha convocado al embajador israelí-, Portugal, Grecia y Turquía.
El Gobierno conservador griego ha tachado el trato exhibido hacia los activistas detenidos de la Flotilla de "inaceptable" y "absolutamente condenable", mientras que el Ejecutivo turco lo calificó de "violencia".
Con esta actitud, denunció Ankara, "el ministro (Ben Gvir), uno de los principales actores del genocidio israelí en Gaza, ha mostrado una vez más al mundo abiertamente la mentalidad bárbara, enfocada en la violencia, del Gobierno de Netanyahu".
El propio primer ministro israelí ha condenado la actitud de Ben Gvir porque la manera en la que trata a los activistas, asegura, "no se ajusta a los valores y normas de Israel", un rechazo al que se ha sumado su ministro de Exteriores.
Varias de las potencias europeas han anunciado que han emprendido esfuerzos diplomáticos para exigir la liberación de los activistas de la Flotilla y acceso consular a sus nacionales retenidos.
También fuera de las fronteras europeas, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, país del que proceden dos de los activistas en manos israelíes, criticó hoy el asalto a las embarcaciones, "un acto inhumano que sobrepasa todos los límites", y cuestionó la base legal para que Israel "se apodere o hunda barcos", incluidos voluntarios para entregar ayuda al enclave palestino.
Desde el puerto de Ashdod donde se encuentran, los activistas podrán ser o directamente deportados o trasladados a prisiones israelíes como la de Ketziot, en el desierto del Néguev.