El ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov, solicitó al gabinete en febrero la congelación del gasto previsto en otros ámbitos para cubrir el costo que supone la guerra, según la misiva.
Esta petición pone de manifiesto las dificultades de Rusia para financiar la guerra, a pesar de haber destinado casi el 40 % del presupuesto de este año a defensa y seguridad.
En los primeros cuatro meses de este año, el presupuesto ruso presenta un déficit equivalente al 2,5 % del producto interior bruto (PIB), el mayor desde que el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó la invasión de Ucrania en febrero de 2022.
Desde que Siluanov hizo su petición, el presupuesto ruso se ha visto beneficiado por la guerra con Irán, que elevó los precios del petróleo por encima de los 100 dólares el barril por primera vez desde 2022.
Sin embargo, es poco probable que este ingreso adicional derivado del alza de los precios de la energía sea suficiente para cubrir todos los crecientes gastos del Kremlin en la guerra de Ucrania, dice el FT.