Los manifestantes marcharon por las calles de la ciudad de Nayuki, a unos ocho kilómetros de la base militar, portando pancartas y enarbolando banderas kenianas y ramas de árboles, para exigir la cancelación total del proyecto.
Los participantes prosiguieron después con la intención de alcanzar la base, pero se lo impidieron las fuerzas de seguridad.
"No queremos el ébola, y quienes lo quieran deberían llevarlo a la State House (sede de la Presidencia de Kenia en Nairobi). Estados Unidos debería acoger a su gente; no nos interesa. Que se los lleven de vuelta al Congo o a Estados Unidos", dijo un manifestante citado por medios locales sin identificar.
La protesta se desarrolló después de que el Tribunal Superior de Kenia emitiese el pasado viernes una orden para bloquear temporalmente la instalación del citado centro antiébola.
El tribunal reaccionó así a una demanda del Instituto Katiba, ONG que vela por la defensa de la Constitución keniana, que consideró "insuficiente" la infraestructura del país para gestionar de forma segura los riesgos de contención asociados al ébola.
Pese a la orden judicial, las autoridades de Kenia continúan colaborando con Estados Unidos para crear el centro de aislamiento, confirmó este sábado el Ministerio de Salud, que insiste en que el proyecto forma parte de las obligaciones internacionales del país africano de brindar asistencia en este tipo de situaciones.
El Colegio de Abogados de Kenia (LSK, en inglés) se ha opuesto a la propuesta, argumentando que los centros de tratamiento del ébola deberían ubicarse más cerca de los países afectados por el brote que en naciones sin casos activos.
"Tenemos una deuda de solidaridad humana con los pacientes, pero la salud pública exige que las instalaciones se ubiquen cerca de los epicentros del brote", afirmó el presidente del LSK, Charles Kanjama, quien pidió medidas más estrictas de protección fronteriza para evitar la importación de enfermedades infecciosas.
La agencia de salud pública de la Unión Africana cifró el pasado jueves en 246 las "muertes sospechosas" y en 1.077 los "casos sospechosos" registrados en la RDC por la decimoséptima epidemia de ébola del país tras detectarse el virus por primera vez en 1976.
El virus se propagó también a la vecina Uganda, donde se han detectado nueve contagios confirmados, incluida una muerte por un caso importado de un congoleño.