En el Líbano, el número total de fallecidos supera los 3.400 desde el 2 de marzo, en un momento de nueva escalada pese al presunto alto el fuego existente entre ambos países, según informó el Centro de Operaciones de Emergencia Sanitaria, dependiente del Ministerio Salud Pública libanés.
En el norte de Israel, en las comunidades limítrofes a la divisoria libanesa, volvieron a sonar desde la madrugada las sirenas antiaéreas hasta en tres ocasiones, según comunicados castrenses de alerta, a causa de la infiltración de "objetivos aéreos" y la intercepción de algunos de ellos con misiles israelíes, sin causar heridos.
Ayer domingo, Israel volvió a bombardear la ciudad sureña libanesa de Tiro, una de las urbes más antiguas del mundo, y en la noche del sábado al domingo sus soldados llegaron a las ruinas del castillo de Beaufort, que ya fue tomado por Israel durante la guerra e invasión terrestre de 1982.
"Nuestros heroicos combatientes capturaron el puesto de avanzada de Beaufort. Allí izaron con orgullo la bandera del Estado de Israel", dijo en un videomensaje el primer ministro Benjamín Netanyahu, bajo órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional desde 2024 por presuntos crímenes de guerra.