En este centro que da asistencia a personas sin hogar y en situación de exclusión social, Robert Prevost escuhó a Niurka, de 33 años, abogada, que llegó a España desde Cuba y que se presentó ante el papa con dos bebés gemelos en los brazos.
"Hace poco más de un año llegué a Madrid sola, embarazada de mis hijos, sin saber cómo iba a salir adelante. Tenía mucho miedo. Pero la Iglesia me acogió. Aquí nacieron Ares y Atenea. Aquí recibieron el bautismo. Hoy miro a mis hijos y sé que podemos tener un futuro", relató la mujer.
Niurka entregó al papa un lazo con los nombres de sus pequeños, "que salieron adelante en un momento muy difícil, gracias a la acogida y al cuidado recibido".
"Gracias, padre, por ayudarnos a construir un futuro de esperanza", añadió la cubana.
León XIV también escuchó el testimonio de Khadry, que llegó a España desde Senegal en 2020, en plena pandemia: "Santo Padre, gracias por estar aquí y por acercarse a las personas migrantes".
"Encontré personas que me acogieron sin preguntarme nada, que me miraron con respeto y me hicieron sentir que mi vida importaba. Poco a poco empecé a confiar, a levantarme, a creer que podía salir adelante. Hoy tengo trabajo y he podido empezar una nueva etapa", contó este senegalés.
Visiblemente emocionado, Khadry tuvo que parar de hablar y buscar un papel en el que había escrito su discurso para poder continuar, y entregó al papa una réplica de su tarjeta de residencia.
El papa León XIV se declaró "muy contento" de comenzar su visita a Madrid, tras la ceremonia de bienvenida de la mañana en el Palacio Real, en este centro de un barrio popular, donde afirmó: "Yo también estoy entre vosotros como un madrileño más".
"Gracias, Madrid, por esta bienvenida, que me hace sentir parte de una gran y maravillosa familia en la que, como en todas las familias, ocurren milagros de amor. En particular en esta casa, donde nadie se queda solo", aseveró el papa.
Dijo que, en este centro, "la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos y, al escucharnos mutuamente, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y, al mismo tiempo, sin dejar de lado las exigencias de la caridad y la justicia".
El papa recorrió las instalaciones del centro y saludó a los trabajadores y voluntarios de Cáritas, y más tarde se trasladará a la plaza de Lima de la capital para una vigilia con jóvenes.