Asimismo, el pontífice criticó la idolatría del beneficio y del rendimiento, y previamente, en Madrid, despidió su visita de la capital española con un encuentro con 12.000 de los 18.000 voluntarios que hicieron posible el desarrollo de los actos de su estancia en la ciudad.
El papa León XIV abogó por un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades la salud mental, "este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes", al contestar a la pregunta de una joven que pasó por una profunda depresión, en la vigilia celebrada en el estadio Olímpico de Barcelona.
También denunció "un clima envenenado en las relaciones familiares" y "en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios" y llamó a la sociedad a abordar esta "realidad dramática".
Además, lamentó "la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores" y el "culto a la propia imagen" que imperan en nuestra sociedades como anestésicos para adormecer nuestra conciencia.
El pontífice hizo esta reflexión en respuesta a una de las preguntas que le plantearon los jóvenes en la vigila celebrada en el estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona.
León XIV, desde que llegó a Barcelona, alternó el catalán y el castellano en sus apariciones públicas.
El papa bendijo una caravana de ambulancias que se dirigirán a Ucrania dentro de un corredor humanitario que organiza una religiosa, sor Lucía Caram, antes participar en su primer acto multitudinario en Barcelona, una vigilia de oración ante unas 40.000 personas.
La bendición tuvo lugar en las inmediaciones del estadio, tras haber aceptado la propuesta que le hizo hace un tiempo la religiosa dominica a través de la Fundación del Convento de Santa Clara que ella lidera.
Previamente, León XIV había presidido el rezo de la liturgia de las horas en el altar mayor de la catedral en presencia del cardenal Omella, los canónigos, la curia diocesana y varias decenas de voluntarios.
El obispo de Roma pidió a los asistentes que fueran "constructores de unidad" en la homilía, pronunciada en las dos lenguas (catalán y castellano), tras el rezo de la Hora Sexta.
Miles de fieles se congregaron para recibir al papa con gran expectación, banderas, cánticos, aplausos y lágrimas en los alrededores de la catedral de Barcelona, adonde llegó procedente de Madrid para continuar con su viaje a España.
Jóvenes y escolares se hicieron notar incluso varias horas antes de que aterrizara, con proclamas como "esta es la juventud del papa".
"Aunque parezca que seamos una sociedad débil, estamos creciendo cada vez más en la fe", dijo a EFE Sonsoles, que acudió con varias amigas del colegio.
Entre otras, las banderas de España, México, Argentina y del propio Perú, país donde León XIV fue misionero y obispo y del que tiene también la nacionalidad, no dejaban de agitarse al viento.
En el encuentro que tuvo por la mañana en Madrid con los voluntarios que colaboraron en su visita fue la despedida del pontífice de la capital, que fue vivida con "ilusión y alegría" por los voluntarios que asistieron.
Haber sido voluntaria para el papa "es una locura de amor" para la ecuatoriana Carolina Balón, quien resumió así a EFE, con la voz todavía tomada por la emoción, el encuentro.
El pontífice les agradeció su trabajo y sostuvo que "estos días, gracias a los voluntarios, esta ciudad (Madrid) ha crecido y está más cerca del reino de Dios" y les animó a continuar con su labor: "Hermanas y hermanos, sigamos por este camino con humildad y mansedumbre".
Por su parte, la venezolana Ana Isabel, que lleva ya 12 años en Madrid, explicó que se apuntó como voluntaria en el área de reclutamiento de otros voluntarios, movida por la ilusión de "estar al servicio de la Iglesia" y poder acompañar al papa en su visita a la capital española.
En el acto, el papa criticó también "un mundo continuamente influenciado por la lógica del interés y del lucro, donde el término crecimiento se reduce a la dimensión económico-financiera".