"La UNAMA ha confirmado que al menos una persona, un niño, murió por disparos, mientras que varias personas más resultaron heridas tras ser golpeadas con palos, y está verificando las informaciones sobre una segunda víctima mortal", declaró la organización.
La inusual protesta ciudadana, en la que participaron mujeres y hombres, ocurrió en respuesta a la detención de al menos 30 mujeres el fin de semana por presuntas infracciones del código de vestimenta impuesto bajo la interpretación talibán de la ley islámica.
La UNAMA afirmó que está "profundamente preocupada por las detenciones" e informó que las mujeres fueron puestas en libertad el lunes.
"La detención de una mujer en Afganistán conlleva un enorme estigma, lo que puede exponer a las mujeres a un mayor riesgo de violencia y aislamiento en sus familias y comunidades, incluso después de su puesta en libertad", declaró la representante especial adjunta de la UNAMA, Georgette Gagnon.
"Las autoridades de facto están obligadas, en virtud del derecho internacional, a defender los derechos de todos los afganos a la libertad de expresión, a la reunión pacífica, a la libertad y la seguridad de la persona, y a no ser objeto de detenciones arbitrarias", añadió.
Testigos presenciales de la protesta ya habían confirmado a EFE que los talibanes abrieron fuego contra la multitud.
Un herido declaró a EFE el miércoles, bajo condición de anonimato por motivos de seguridad, que había recibido un disparo en el pie durante la manifestación.
"Los hospitales privados no me permitieron recibir tratamiento y me remitieron a los hospitales gubernamentales", añadió el afectado, que cuenta que tuvo que acudir a un médico conocido de forma clandestina para que le extrajera la bala.
La Jefatura de Policía de Herat ha defendido la actuación de sus patrullas como una obligación legal frente a lo que definieron como un grupo de "alborotadores" que protestaban contra un precepto islámico protegido bajo "obligación divina".
Los talibanes no hicieron referencia al uso de armas de fuego contra civiles.
Esta movilización rompe un largo periodo de silencio impuesto en las calles afganas, donde las protestas públicas se han vuelto casi inexistentes debido a las violentas represalias del régimen desde que llegaron al poder en 2021 y el veto total a las mujeres de la vida pública.
La UNAMA instó al Gobierno talibán a "derogar todas las políticas y prácticas que restringen los derechos humanos y las libertades fundamentales de las mujeres y las niñas en Afganistán", incluidas las restricciones a la libertad de movimiento, la educación, el empleo, la expresión y la participación en la vida pública.