“Fue una pesadilla. Llegaron muy rápido, en motocicletas, disparando por todas partes. Perdimos familiares y amigos. Al menos doce de nuestros familiares, incluidas cuatro mujeres, fueron asesinados”, relató a EFE el jefe del campamento atacado, Ousmane Bakhit.
“Son hombres sin ley. Pedimos al gobierno chadiano que refuerce la seguridad porque ya no podemos vivir con este miedo constante”, añadió.
De acuerdo con el reporte inicial de las autoridades, el ataque ocurrió alrededor de las 4:00 hora local (3:00 GMT) de este domingo, cuando hombres armados con fusiles de asalto llegaron en motocicletas a la aldea de Zeribé, en la provincia de Wadi Fira, y comenzaron a disparar de forma indiscriminada hacia la zona donde acampaban los pastores.
Durante el asalto, los atacantes incendiaron varias casas y sorprendieron a los pobladores mientras dormían. Algunas de las víctimas fueron alcanzadas por las balas cuando intentaban huir.
El comandante de la gendarmería de Tiné, el capitán Idriss Mahamat, admitió a EFE que “llegaron tarde al lugar”, pero que “lograron abatir a cinco de los atacantes”.
“Deploramos este cobarde ataque que se cobró la vida de doce de nuestros conciudadanos. Aseguraremos la zona y perseguiremos a los responsables. Se desplegarán patrullas reforzadas en los próximos días para proteger a la población local”, aseguró Mahamat.
Desde el estallido de la guerra civil en el vecino Sudán en abril de 2023, el este de Chad se ha convertido en escenario frecuente de conflictos entre pastores locales y grupos armados que cruzan la frontera para cometer saqueos o represalias intercomunitarias.
Esta situación continúa desestabilizando una región que ya enfrenta importantes desafíos humanitarios y de seguridad.
Según datos divulgados este enero por la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), unos 910.000 sudaneses han cruzado la frontera con Chad desde el estallido del conflicto, y ya hay más de 1,3 millones de refugiados sudaneses en este país vecino.
Organizaciones humanitarias han alertado del deterioro de la seguridad en la región y han pedido al Gobierno chadiano una mayor presencia del Estado en las zonas fronterizas con Sudán.