"Aseguro mi cercanía a las poblaciones de las Filipinas afectadas hace algunos días por un fuerte terremoto. Ruego por los difuntos y sus familiares, por los heridos y por todos aquellos que sufren a causa de esta calamidad", afirmó el pontífice tras el rezo del ángelus.
El seísmo sacudió el pasado lunes la isla de Mindanao, en el sur del país, donde los equipos de rescate todavía buscan a 38 personas desaparecidas entre los escombros.
Según los últimos datos del Departamento de Bienestar Social y Desarrollo del Gobierno filipino, el desastre ha afectado a un total de 432.999 personas en 374 localidades de Mindanao, la segunda isla más grande del país.