Burnham dio un discurso en un acto con sus simpatizantes tras conocerse su rotunda victoria en una elección parcial el jueves en la circunscripción de Makerfield, en el norte de Inglaterra, a la que se presentó como parte de un plan para renovar la cúpula del laborismo.
En su alocución, el político de 56 años, que ya fue ministro en los Gobiernos de Tony Blair, habló tanto en clave local como nacional, al afirmar que planteará "un nuevo camino para el Reino Unido".
Entre otras cosas, prometió trabajar para "reindustrializar tanto el norte de Inglaterra como todo el país" y "poner más dinero en el bolsillo" de los ciudadanos.
Burnham obtuvo 24.937 votos, casi un 55 % del total, en Makerfield, muy por delante del candidato de la formación populista de derechas Reform UK, que logró el 34,5 %. En tercer lugar quedó el partido de extrema derecha Restore, que obtuvo algo más del 6 % y contribuyó a fragmentar el voto en ese espacio político.
Al convertirse en diputado, Burnham podrá activar un proceso de elecciones internas para sustituir a Starmer, aunque fuentes de su entorno han indicado que preferiría pactar con el primer ministro una salida voluntaria.
Sin embargo, Starmer reiteró este viernes su intención de defender su liderazgo al frente de la formación y del Gobierno si eventualmente se celebran esas primarias, a las que tendría derecho a concurrir por defecto.
Por contra, el resto de aspirantes necesitaría el apoyo de al menos el 20 % del grupo parlamentario laborista, equivalente a 81 diputados, así como el apoyo de organizaciones afiliadas al laborismo como los sindicatos.
Además de Burnham, también ha indicado su intención de presentarse a unas eventuales primarias el exministro de Sanidad Wes Streeting, que dimitió en mayo para acelerar el proceso.
En los próximos días se conocerán los próximos pasos de Burnham y Streeting, mientras que Starmer, muy impopular entre el electorado, podría afrontar nuevas presiones si alguno de sus ministros decide dimitir para forzar su marcha.