Desde el pasado martes que arrancó su primera edición, se han podido ver a numerosas personas haciendo fila para entrar a los encuentros literarios con un libro en la mano, ya que la entrada no se paga con dinero, sino con algún ejemplar adquirido previamente.
“Es una muy buena idea”, ha explicado a EFE Marlen Oliveira, que acudió la pasada madrugada al encuentro literario entre Javier Cercas y Héctor Abad Faciolince y para el que compró el libro 'La penúltima hora', de Salman Rushdie y a cambio recibió un código QR que le permitió acceder al acto.
Aparte de fomentar la lectura, la iniciativa pretende dinamizar la economía de las más de 50 librerias de la ciudad de Oporto.
Rui Couceiro, comisario de Babell, festival que colabora con EFE en la difusión de este contenido y en el que la organización ha invertido más de tres millones de euros, ha explicado que los promotores "no reciben nada de esos libros, es todo para las librerías”.
El sistema también es válido para las personas que asisten a los conciertos, las exposiciones o las actividades programadas para el público infantil.
Lola Larumbre, responsable de la Librería Rafael Alberti de Madrid y que ha acudido a Babell, ha explicado a EFE que “esta idea es un gran hallazgo”, ya que se usa “el libro como pasaporte”.
"Los que acuden lo hacen porque tienen interés, y no por la foto", ha manifestado Larumbe, que el año pasado recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2025 que concede el Ministerio de Cultura de España.