"El Gobierno de Ghana condena, en los términos más enérgicos, este acto de violencia sin sentido y la creciente ola de xenofobia dirigida contra ciudadanos africanos, incluidos ghaneses, en Sudáfrica", señaló esta madrugada en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores ghanés.
El Ministerio identificó al fallecido como Bashiru Isak, de 40 años, quien murió por un disparo en Ciudad del Cabo (oeste) durante las marchas convocadas por grupos antiinmigración este martes.
"Ghana exige a las autoridades sudafricanas una investigación exhaustiva, transparente y rápida que conduzca a la detención y el enjuiciamiento de los perpetradores", añadió.
Mientras se organiza la repatriación del cuerpo de Isak, al cual se le realizará una autopsia, el Gobierno ghanés presentó quejas formales ante el Departamento de Relaciones Internacionales y Cooperación sudafricano y el Servicio de Policía de Sudáfrica.
"Ghana seguirá agotando todas las vías diplomáticas, consulares y multilaterales para proteger la vida y el bienestar de sus ciudadanos en el extranjero", aseveró el comunicado.
El Gobierno ghanés divulgó este mensaje después de que la Policía sudafricana confirmara este jueves la muerte de otro hombre durante las protestas, en un episodio de saqueo en el suburbio de Alexandra, en Johannesburgo (norte).
Ghana ha sido uno de los países del continente que más ha alzado la voz contra los ataques xenófobos en Sudáfrica y, el pasado 7 de mayo, pidió a la Unión Africana que envíe una misión de investigación a ese país.
Miles de personas tomaron las calles de Sudáfrica el martes en marchas convocadas por grupos antiinmigración, que dieron ese día como fecha límite a los indocumentados africanos para abandonar el país.
Los convocantes culpan a estos migrantes de los problemas económicos del país, la deficiente prestación de servicios públicos o las altas tasas de delincuencia, y han llegado a impedir que éstos accedan a atención médica y a educación en instalaciones públicas.
Frente a esta situación, Zimbabue, Ghana, Nigeria, Uganda, Kenia, Mozambique o Malaui han repatriado a cientos de ciudadanos que han solicitado el retorno por miedo a los ataques xenófobos.
El Gobierno sudafricano, por su parte, ha condenado estos ataques, aunque ha reivindicado su derecho a frenar la inmigración irregular.
Las tensiones xenófobas contra migrantes africanos son un problema recurrente en Sudáfrica y han desembocado en oleadas de protestas violentas, especialmente en los barrios más vulnerables.
El peor estallido xenófobo que se recuerda tuvo lugar en 2008, cuando fallecieron 60 personas, mientras las protestas de este tipo más graves de los últimos tiempos fueron a finales de 2019, con al menos 18 extranjeros muertos.