El portavoz de la Guardia Costera Jiang Lue informó en un comunicado de que una formación naval liderada por el buque Xiushan relevó hoy a la formación Daishan para proseguir con las patrullas "de acuerdo a la ley".
Jiang detalló que el escuadrón encabezado por la embarcación Daishan llevó a cabo operaciones de patrulla e inspección, además de tareas de protección pesquera y misiones de rescate "asegurando la normalidad de la navegación y las actividades pesqueras y salvaguardando los legítimos derechos e intereses, las vidas y la propiedad de los pescadores chinos, incluyendo a los compatriotas de Taiwán".
Los guardacostas chinos, agregó, "seguirán fortaleciendo las patrullas de aplicación de la ley en aguas jurisdiccionales de China".
El pasado jueves, el Gobierno chino defendió que estas patrullas son "razonables, legales, legítimas y necesarias", al tiempo que acusó a Japón y Filipinas de violar el derecho internacional y "atentar" contra los derechos marítimos de Pekín en la región.
En una rueda de prensa rutinaria, la portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado (Ejecutivo chino) Zhu Fenglian afirmó que China "posee una zona económica exclusiva y una plataforma continental en las aguas al este de la isla de Taiwán", postura que Taipéi rechaza con contundencia.
Este operativo, agregó Zhu, constituyó una "acción justa" frente a Japón y Filipinas, que anunciaron su intención de iniciar negociaciones para delimitar sus respectivas zonas económicas exclusivas y plataformas continentales en esa misma zona.
La "operación especial de control del tráfico marítimo" en aguas al este de Taiwán que Pekín reanudó hoy tuvo una primera fase entre el 6 y el 10 de junio, periodo en el que el país asiático inspeccionó un total de 198 buques, de acuerdo con un comunicado del Ministerio de Transporte.
En una inusual declaración conjunta, Reino Unido, Francia y Alemania expresaron el mes pasado su disconformidad con un despliegue que, según estos países, suponía una "amenaza" para la estabilidad regional, la libertad de navegación y la seguridad del transporte marítimo internacional.
Las autoridades de Pekín consideran Taiwán "parte inalienable" del territorio chino y no descartan el uso de la fuerza para hacerse con su control, una postura rechazada de forma tajante por el Ejecutivo taiwanés, que sostiene que solo los 23 millones de habitantes de la isla tienen derecho a decidir su futuro político.