Los relatos de los miles de enfermos 'atrapados' en Gaza: "Quiero salvar a mis hijos"

Jan Yunis (Franja de Gaza), 4 jul (EFE).- El pasado martes, en una cama del hospital gazatí Nasser, con los ojos amarillos y la mirada perdida, el adolescente Abdelaziz Al Hums llevaba tres meses esperando salir de Gaza para ser tratado en el extranjero junto a su hermano. "Quiero salvar a mis hijos", decía entonces a EFE su madre, Nisrin. Dos días después, la mujer lloraba el cadáver de su niño.

Abdelaziz era una de las miles de personas de la Franja de Gaza en espera para salir del territorio palestino, ante la falta de recursos de un casi colapsado sistema sanitario tras más de dos años de ofensiva israelí.

"El médico me dijo hoy que mi hijo debe salir urgentemente para tratarse en el extranjero. Aquí no hay equipos, no se hacen trasplantes de hígado y la mayoría de las pruebas no están disponibles", explicaba desesperada a EFE el martes, Nisrin Al Hums, de 36 años.

En abril, un comité médico gazatí ya pidió su traslado al extranjero por la "situación crítica" en la que estaba, pero eso nunca ocurrió. En su última semana en cuidados intensivos del Nasser, le iban drenando hasta seis litros de líquido del abdomen cada día.

"Él llora y me dice: 'mamá, tengo la barriga muy hinchada, no puedo más'", relataba su madre.

El cuerpo de Abdelaziz no aguantó: falleció el jueves.

El día de la entrevista, Nisrin explicaba que su otro hijo adolescente, Abdul Hamid, también tiene problemas hepáticos y está esperando ser evacuado. Ella y su marido se han ofrecido a donar su hígado, pero en Gaza es imposible.

Los traslados los coordina la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero dependen de los países receptores y en última instancia de los permisos de Israel, que controla todos los cruces a Gaza y al que el Gobierno gazatí acusa de retrasar las evacuaciones y dejar salir solo a una parte.

Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, 17.500 personas esperan en la Franja para ser tratadas fuera y casi 1.500 como Abdelaziz han muerto en esa espera. El portavoz de Sanidad Jalil al Dajlan dijo a EFE que Israel retrasa su evacuación y ha permitido el traslado de un número muy reducido.

El pasado enero, la OMS informó de que desde octubre de 2023 hasta ese momento salieron un total de 10.700 enfermos de Gaza. Preguntado por EFE, el organismo militar israelí encargado de los pasos con la Franja, el COGAT, negó las acusaciones de entorpecer la salida.

Indicó, sin ofrecer datos totales de 2026, que cada semana "decenas, e incluso cientos" de ellos son evacuados a países europeos, Estados Unidos, Jordania y Emiratos, y destacó que su salida depende de una solicitud oficial del país receptor y de un control de seguridad israelí.

"Siempre que un país solicita la evacuación de un paciente de Gaza, independientemente de su condición médica, la solicitud se examina y aprueba tras superar los controles de seguridad necesarios", aseguró.

El pasado martes, junto al adolescente en agonía, en el Nasser esperaban el momento de salir de Gaza el bebé de siete meses Mohamed al Marsi, que no paraba de llorar con su vientre infectado; la viuda de 55 años Ashanam Mohamed Abdulá, quien depende de una operación a corazón abierto; y Sabrin Mohamed Abu Aliyan, de 35, que debe ser tratada de un cáncer de ovarios.

El pediatra Eid Zuhair al Shishi explicaba el caso del bebé, que lleva cuatro meses esperando a ser evacuado tras dos intervenciones por una obstrucción intestinal que derivaron en una infección por falta de antibióticos.

Ahora la infección se extiende por todo su pequeño vientre con una gran mancha roja y de la herida se ve salir una parte de su intestino. Mohamed ha desarrollado además desnutrición aguda. Necesita, resume el médico, una cirugía urgente en el extranjero.

Lo mismo que Asnaham. El 7 de octubre de 2023, cuando Hamás atacó Israel desencadenando una respuesta israelí que ha arrasado con Gaza, tenía prevista una operación en la Franja para ponerle un catéter en el corazón que nunca ocurrió.

Más de dos años después, su situación ha empeorado y necesita una cirugía a corazón abierto, algo que solo se puede hacer fuera.

En este tiempo, Asnaham relataba que ha perdido a todos sus hijos en la guerra. Se echa entonces a llorar tapándose la cara con las manos, con una vía asomando en el dorso. "Llamo a las personas de buen corazón para que se preocupen por mi salud", decía entre sollozos.

En el Nasser, Sabrin Ahmad Mohamed Fayed, de 35 años, también se desesperaba al ver que no consigue salir de Gaza, tras seis meses con un cáncer de ovarios que está quitándole la vida.

"Estoy intentando con todas mis fuerzas que me saquen lo antes posible porque aquí en Gaza no hay tratamiento para mí", decía mostrando su historial médico. Sus cuatro hijos, añadía, se asustan al verla: "Me caigo de dolor, no puedo dormir".

Lo
más leído
del día