"Todos conocen las dificultades que está atravesando nuestra economía. Esas dificultades no tienen un carácter crítico", dijo Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.
Añadió que el Gobierno ruso "garantiza totalmente la estabilidad macroeconómica", aunque admitió que, como ha dicho en varias ocasiones el presidente, Vladímir Putin, "el ritmo de crecimiento económico es insuficiente".
"En general la economía internacional se encuentra ahora más bien en una situación deplorable, entre otras cosas debido a conflictos como el que tiene lugar en el golfo Pérsico", comentó.
Peskov subrayó que "los países de Europa Occidental y algunos países de Asia también están experimentando dificultades económicas. Por supuesto, al respecto, Rusia no puede estar aislada".
Los expertos consideran que la economía rusa, que se contrajo un 0,3 % en el primer trimestre, se encuentra al borde de la recesión, lo que llevó al Ejecutivo a revisar a la baja -del 1,3 % al 0,4 %- sus previsiones de crecimiento para este año.
El déficit presupuestario en el primer semestre ascendió a 5,731 billones de rublos (75.502 millones de dólares o 66.000 millones de euros), lo que equivale al 2,5 % del PIB, más del doble que el mismo periodo del año anterior.
Además, la escasez de combustible ha provocado un alza de los precios de la gasolina y un aumento del coste del transporte de mercancías, lo que ha golpeado tanto a los consumidores como a productores y comerciantes.
Los ataques ucranianos también han causado grandes pérdidas al sector turístico, especialmente en la anexionada península de Crimea, atacada diariamente por drones enemigos, pero también en la costa del mar Negro, debido a los vertidos por el hundimiento de petroleros.