El expresidente Macky Sall busca el apoyo de Senegal a su candidatura para liderar la ONU

Nairobi, 18 jul (EFE).- El expresidente senegalés Macky Sall (2012-2024) regresó a Dakar por primera vez desde que dejó el poder para reunirse con su sucesor, Bassirou Diomaye Faye, y solicitar el respaldo de su país a su candidatura a la Secretaría General de la ONU, en una visita relámpago que ha desatado una tormenta política en la nación africana.

Según informó la Presidencia senegalesa, a última hora del viernes, Sall acudió al palacio presidencial para informar en persona a Faye sobre su carrera para suceder a António Guterres al frente de Naciones Unidas, un proceso de selección que se inició formalmente en Nueva York a finales de 2025.

El exmandatario, cuya candidatura fue promovida a principios de este año por Burundi —que ostenta la presidencia rotatoria de la Unión Africana (UA)—, se comprometió a mantener informado al actual jefe de Estado en cada etapa del procedimiento.

Pese a que el Ejecutivo calificó el encuentro de un “símbolo de la continuidad del Estado y la permanencia de las instituciones” por encima de las alternancias políticas, la cita encendió los ánimos entre los detractores de Sall.

Pocas horas después de la reunión, Alioune Ibnou Abitalib Sow, uno de los asesores políticos de Faye, presentó su dimisión en señal de protesta.

“Es responsable de gran parte de los problemas que enfrenta el país hoy. Han muerto senegaleses y las familias todavía están esperando la verdad”, manifestó Sow a través de sus redes sociales.

Sall, quien gobernó Senegal entre 2012 y 2024 y reside en Marruecos desde que abandonó el cargo en abril de ese año, es acusado por el actual Gobierno de una violenta represión política que se saldó con decenas de muertos durante sus últimos años de mandato, así como de haber ocultado datos económicos desfavorables.

En este sentido, un colectivo de familiares de las víctimas de las protestas calificó la visita de "incidente" y exigió respuestas por las muertes bajo su gestión.

La concesión de esta audiencia también ha puesto de manifiesto la delicada situación interna dentro del oficialismo, debilitado y dividido desde que el presidente Faye destituyera recientemente al primer ministro Ousmane Sonko, quien fuera su principal aliado para llegar al poder.

Sall, el cuarto candidato en postularse al frente de la ONU, indicó que su prioridad será "restaurar la confianza" y rebajar la fragmentación global, así como impulsar una reforma consensuada del Consejo de Seguridad bajo los principios de "racionalizar, simplificar y optimizar" la institución.

Además de aliviar la carga de la deuda en los países en desarrollo mediante alianzas de inversión y asegurar la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con la mirada puesta en la agenda pos 2030.

Sall compite para ocupar el cargo con la expresidenta de Chile Michelle Bachelet; el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, y la economista costarricense Rebecca Grynspan.

Está previsto que a finales de julio los quince miembros del Consejo de Seguridad debatan a puerta cerrada sobre los candidatos y que hacia finales de año la Asamblea General formalice el nombramiento.

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