"Los reportes que recibimos y la imagen que dan los servicios de inteligencia me han llevado a revisar la calificación de una situación de amenaza abstracta para pasar a un situación de alta amenaza. Eso significa que en Alemania hay en todo momento riesgo de atentados", dijo Dobrindt al dominical.
Hay planes, según detalló el ministro, claramente identificables que no sólo se dirigen contra la infraestructura alemana y contra alemanes sino también contra otras personas y otras instituciones en el país.
El 13 de agosto el Consejo de Ministros debatirá una reforma que debe permitir a los servicios secretos intervenir directamente ante determinadas amenazas y no, como hasta ahora, verse limitados a recabar información y valorarla.
"Mi meta es que nuestros servicios de inteligencia se conviertan en auténticos servicios secretos para ser competitivos y verdaderos socios de los servicios amigos en el extranjero", explicó Dobrindt.
Eso puede significar que en determinadas circunstancias agentes de los servicios secretos entren en una vivienda y la registren, si no hay agentes de policía a disposición con la suficiente celeridad.
Ello afectaría especialmente a la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, servicio secreto que sólo puede operar en el interior de Alemania.
En Alemania existen además el Servicio Federal de Inteligencia (BND), que opera en el extranjero, y el Servicio de Contraespionaje Militar (MAD).
Dobrindt aclaró que determinadas funciones seguirán siendo competencia exclusiva de la policía, como la potestad de realizar detenciones.