“Las elecciones no son una guerra civil”, afirmó Herzog, quien subrayó que la contienda electoral programada para este otoño debe librarse “sin incitación ni violencia” y preservando “la unidad de la sociedad israelí”.
Herzog reveló que se reunió hace dos semanas con el presidente de la Comisión Electoral Central, el juez del Tribunal Supremo Noam Sohlberg, y con el jefe del Shin Bet, el servicio de seguridad interior, David Zini, quienes le expusieron “distintas amenazas contra la integridad de las elecciones, tanto internas como externas”.
El presidente israelí instó a las fuerzas de seguridad y del orden público a “actuar con firmeza y eficacia” frente a esos riesgos, y alertó especialmente sobre los peligros derivados de las redes sociales.
El mandatario israelí, que citó “el creciente resurgimiento de una violencia peligrosa” registrado en los últimos días en el país, exigió a los cargos electos, activistas y candidatos de todos los partidos que “no crucen líneas rojas” ni “conviertan a los rivales en enemigos”.
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Inició de campaña con el ayuno del 9 de Av
Herzog vinculó el inicio de la campaña con el comienzo este martes por la noche del ayuno del 9 de Av, que conmemora la destrucción de los dos templos de Jerusalén, y advirtió de que, desde entonces, ese episodio histórico recuerda a los judíos “el precio de la polarización, la división y el odio” entre correligionarios.