Solo Sokolov

Santander (España), 11 ago (EFE).- Una prolongada ovación con el público en pie ha despedido esta noche del martes al pianista Grigory Sokolov después de los generosos cuarenta minutos de música fuera de programa que el maestro de San Petesburgo ha regalado al público del Festival Internacional de Santander (FIS).

El reencuentro de Sokolov con Santander (norte) era una de las citas más esperadas del 75 aniversario del festival, que ha agotado las localidades para el recital de un artista que busca hacer de cada concierto una experiencia musical única, para el intérprete y para el público.

El pianista ruso llegó hace dos días a Santander, dentro de una intensa temporada de gira que empezó en noviembre y que tendrá como próximas paradas San Sebastián y El Escorial (Madrid).

Han sido dos días de trabajo intenso, horas de preparación para el recital. Y para decidir con que piano de los dos con los que ha estado tocando iba a oficiar el ritual de este martes. Dice que cada piano tiene su propia personalidad y necesita tomarse su tiempo para estudiarla.

La decisión la ha tomado pocas horas antes de salir a escena en penumbra, con su característico chaqué negro y enfilando directo al piano, tras un breve saludo al público, para atacar con energía los primeros compases de un concierto de casi tres horas.

Sokolov ha elegido dos obras de Beethoven, su 'Sonata número 4' y las 'Bagatelas', la última partitura para piano del compositor alemán, y la 'Sonata número 21' de Schubert para el programa de los más de setenta recitales de esta temporada, siempre la música que ama y le apetece tocar.

Y para el oyente, intérprete e instrumento parecen fundirse mientras la música se hace emoción bajo los dedos del pianista.

Para muchos, Sokolov es el mejor pianista de su tiempo, para otros está entre los mejores, pero todos coinciden en que es único, por su forma de entender la interpretación y de vivir la música.

Se prodiga en los escenarios, es tan generoso con el tiempo en los conciertos como Bruce Springteen, y se entrega. Pero todo lo demás no le interesa: ni promoción, ni entrevistas, ni el glamour de la fama.

Tampoco le interesa tocar música de cámara con otros intérpretes ni conciertos para piano con orquestas, aunque lo hizo hace décadas, con las mejores, pero decidió seguir su camino solo con su piano. Y no le pidas que entre a un estudio, todos sus discos son en directo, grabados en sus conciertos.

Sokolov nació en 1950 en la entonces Leningrado y, con solo 16 años, fue el ganador más joven de la medalla de oro del concurso de piano Tchaikosky. Sus grabaciones en los teatros soviéticos se convirtieron en obras de culto para el público occidental, que pudo por fin vivir su música en directo cuando se desplomó la URSS.

El pianista de San Petesburgo es ciudadano español desde que en 2022 el Gobierno le concedió la nacionalidad, como hizo antes con Daniel Baremboin o Gustavo Dudamel. A sus 76 años pasa gran parte del año en su casa de la sierra malagueña de Mijas, en la Costa del Sol. Dedicado a su música EFE

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