“Se ha documentado contaminación en tres lugares de la costa y en algunas zonas de la superficie del mar”, indicó en X el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei.
Por su parte, la vicepresidenta y jefa de la Agencia de Protección Ambiental iraní, Shina Ansari, afirmó en redes sociales que se están llevando a cabo labores de limpieza en varios puntos del litoral iraní y consideró que el accidente es una consecuencia de la guerra con Estados Unidos.
“La contaminación por petróleo en la costa sur de Qeshm y en la isla de Hengam es una de las consecuencias evidentes de las incursiones militares que se han impuesto al ecosistema costero y marino de nuestro país”, dijo en X Ansari.
La fuga fue detectada en el buque cisterna Caroline Bezengi, con bandera de Camerún y varado cerca de las islas Hallaniyat, que partió de la ciudad suroccidental rusa de Novorosíisk y que, de acuerdo con varios digitales árabes, sufrió una explosión a bordo a principios de junio en aguas del Yemen.
El buque transporta unos 800.000 barriles de petróleo ruso y está sujeto a sanciones internacionales.
El vertido alcanzó las costas del sureste de Omán y afecta a las playas de la zona de Ras Madrakah, en un área que podría alcanzar los 40 kilómetros de longitud, según la Autoridad de Medio Ambiente de Omán.
Las autoridades omaníes han iniciado una operación que incluye "la remediación técnica del derrame, la seguridad del buque y el monitoreo y evaluación del impacto ambiental", y hasta el momento no se han detectado impactos en plantas desalinizadoras o en proyectos de acuicultura.
La empresa Ambrey, especializada en respuesta y gestión de riesgos marítimos, se ha unido a las operaciones de salvamento del petrolero en colaboración con Omán.