Fotos inéditas y la verdadera razón por la que Asunción le dio la espalda al río

Calle Estrella en Asunción, con el Kiosco Oriental y estructuras urbanas en blanco y negro.
Oratorio y Panteón Nacional de los Héroes. El Mercado Provisorio a la izquierda y más atrás, la Botica Alemana de Ernesto Gruh. A la derecha de la imagen, la cúpula del Palacio Alegre, hoy Ministerio de Hacienda. Década de 1940. (Archivo de Jorge Rubiani).Gentileza

A los 489 años de Asunción, imágenes inéditas revelan cómo la defensa colonial y las crecidas alejaron a la ciudad del río Paraguay. Una mirada histórica al patrimonio perdido y las causas del colapso urbano.

Asunción no le dio la espalda al río Paraguay por desinterés paisajístico, sino por una necesidad de supervivencia frente a amenazas vigentes desde la colonia. Esta es la tesis del arquitecto e historiador Jorge Rubiani, quien traza una radiografía descarnada de la capital de Paraguay, atrapada en su propio diseño.

“Hoy Asunción es un colapso absoluto; la negación de todo lo que una ciudad necesita para mantenerse viva”

El experto emprende un recorrido por los momentos históricos que explican por qué Asunción está asfixiada por el tráfico y castigada por la falta de planificación, lo que hizo que la ciudad perdiera el 95% de su legado patrimonial y que hoy camine rumbo al colapso.

Del tranvía al Mercado Guasú: la Asunción que desapareció bajo el asfalto

Este 15 de agosto, Asunción cumple 489 años de fundación. Te invitamos a un paseo imaginario, acompañado de registros visuales de principios del siglo XX, una ciudad muy distinta a la que hoy conocemos, aunque con problemas que, lastimosamente, parecen no habernos dejado nunca.

Vista aérea de un puerto con embarcaciones amarradas y edificios de estilo colonial y moderno en Asunción, en blanco y negro.
Vista aérea de Asunción y su puerto, imagen captada en 1929.Gentileza

Aquella capital, que se caracterizaba por edificios de menor escala, recibía a sus visitantes con el vapor de los barcos que llegaban a su puerto, con el repiquetear metálico de las ruedas del viejo tranvía que rodeaba una Plaza Uruguaya hasta alcanzar el bullicioso Mercado Guasú, ubicado en la esquina de Palma e Independencia Nacional.

“Asunción no se atraviesa: se entra y se sale por el mismo embudo”

Atrás quedaron edificios antiguos y vestigios coloniales que habían resistido a la debacle de la Triple Alianza. Desde las antiguas iglesias de San Roque o La Encarnación, que cambiaron drásticamente, hasta reliquias que hoy ya no existen, como la antigua casa de los Gobernadores o espacios públicos como el paseo costanero y la plaza de la Independencia que rodeaba al Cabildo.

Hombre canoso, con chaqueta oscura, sentado en mesa con ordenador portátil y documentos, expresión pensativa en ambiente acogedor.
Jorge Rubiani, arquitecto e historiador.

Asunción no es un simple conjunto de cemento y suelo pavimentado, sino un cuerpo viviente dotado de pulso, caracteres y expresiones propias. Cuando este organismo sufre impactos profundos, el malestar se traslada al rostro y al estado mental de sus habitantes.

Parque deshabitado con árboles alineados y edificios históricos en el fondo, en blanco y negro.
Plaza de la Independencia y un perfil de Asunción desde el Cabildo. Década de 1930.Gentileza

Para el arquitecto e historiador Jorge Rubiani, “hoy Asunción es un colapso absoluto; la negación de todo lo que una ciudad puede implementar para vivir, para mantenerse”. Las autoridades municipales, agrega, optaron sistemáticamente por ignorar las señales de alarma. “Hoy han cambiado tantas cosas que la ciudad no tuvo tiempo de asimilar sus propios vaivenes para entender qué caminos tomar”, agrega el experto.

“La ciudad se defendió del río”: el verdadero motivo colonial detrás del aislamiento

Para Rubiani, uno de los grandes equívocos en el análisis colectivo es asegurar que Asunción le dio la espalda de forma caprichosa al río Paraguay. Rubiani desmonta este mito al afirmar: “Asunción se defendió del río, alejándose, porque todos los inconvenientes que antes tuvimos, las invasiones desde la colonia y los ‘indios hostiles del Chaco’ o las crecidas, venían desde allí”.

“Asunción no le dio la espalda al río por capricho: se defendió de las invasiones y de las crecidas alejándose hacia el interior”

Como parte de esa estrategia de contención, Rubiani cuenta que “para defenderse, la ciudad se llenó de instalaciones militares en la costa, sin dejar posibilidad alguna de que la población civil tuviera una conexión o acceso directo al río”. Frente a esta realidad, el desarrollo urbano optó por expandirse hacia las tierras más planas del Este y del Sur.

El experto resalta que la cuestión hubiera sido distinta “si hubiese habido vida al otro lado del río, posibilidades de comunicación”. Sin embargo, “el Chaco fue un territorio aislado desde la colonia”. Explica que, incluso, “para venir desde el Perú, que era nuestro centro metropolitano (...) teníamos que bajar por el altiplano hasta las provincias argentinas, para, a través del Paraná, subir al río Paraguay”.

Soldados uniformados alineados frente al cuartel con césped verde y edificio de piedra clara al fondo.
Antiguo Cuartel de Artillería, Parque’i, construido antes de la Independencia Nacional, reformado durante el gobierno de Carlos Antonio López y demolido en la década de los 1920.

Rubiani agrega que, paradójicamente, sectores de alto valor paisajístico y ambiental como el histórico barrio Obrero fueron desdeñados por nomenclaturas elitistas del pasado. Al recibir denominaciones asociadas a sectores populares, las élites con pretensiones de linaje evitaron invertir allí, despreciando el mejor territorio urbano de Asunción.

Crecidas de 1905 y “zonas prohibidas”: así nació la brecha costera en la capital

Las crecidas naturales del río Paraguay fueron también una limitante para un mejor relacionamiento de Asunción con su costa. Imágenes del archivo del historiador muestran, por ejemplo, el impacto de la crecida de 1905, una de las más importantes del siglo pasado. Estas condiciones también contribuyen a entender cómo el desarrollo urbano de la ciudad se orientó naturalmente hacia las zonas alejadas de la costa en la periferia del Centro.

“Al prohibir construir en la franja costera, la ciudad formal se retiró a las zonas altas y dejó la ribera a la ocupación informal”

Rubiani también menciona que otros factores, como la servidumbre de sirga, una antigua norma que prohibía habitar a menos de 50 metros de la costa para facilitar la navegación a vela, contribuyeron a que los márgenes del río fueran inicialmente zonas de tránsito y luego de ocupación informal, en lugar de ser espacios integrados a la ciudad.

Grupo de personas en muelle, algunas en canoas, abordando barco de vapor conera inscripción 'YM P'. Ropa de época y sombreros.
Durante el año 1905, se produjo una de los más grandes incrementos de nivel que tuvieron las aguas del río Paraguay.Gentileza

Al estar prohibido construir edificios sólidos en esa franja costera, la ciudad “formal” se retiró hacia las zonas más altas, dejando un espacio intermedio desocupado. Con el tiempo, ese espacio restringido que no podía ser urbanizado legalmente fue ocupado por asentamientos informales y poblaciones vulnerables, lo que creó otra barrera social y física entre el casco histórico y la ribera.

Caminos reales y un centro desplazado: la trampa vial que duplica el tráfico diario

El historiador identifica como uno de los principales problemas de la capital el esquema de circulación, heredado de antiguos caminos reales que persisten inalterables hasta el día de hoy. Ejes vitales como Artigas, Mariscal López, Eusebio Ayala y Fernando de la Mora operan como canales aislados que carecen de conectividad transversal interna, remarca.

“Una población sometida a este calvario diario acumula una dosis peligrosa de histeria y rebelión ante la autoridad”

“Asunción no se atraviesa. A Asunción se llega y se retorna desde donde se vino. Eso duplica la intensidad del tráfico, obviamente. Y, a partir de esa característica, no se ha planificado absolutamente nada para, por lo menos, atenuar el impacto negativo que eso significa”, señala el experto.

“Las ciudades empiezan a complicarse cuando su centro geométrico se desplaza muy lejos de su centro vital. Antes el centro geométrico de Asunción estaba donde estaba el centro vital, el microcentro. Hoy, su centro vital está más allá de la Recoleta y eso genera un grave problema de circulación que no se ha resuelto nunca”, agrega.

Dos autobuses en la calle; uno grande con '32' y otro rojo y blanco. Ambiente soleado con árboles al fondo.
Antiguo tranvía y colectivo "merceditas" sobre la calle México entre Presidente Franco y 25 de mayo, al costado de la plaza Uruguaya.

El colapso del transporte público masivo ha profundizado la catástrofe vial mediante la destrucción sistemática de alternativas históricas. “Hemos destruido todo lo que teníamos para cambiarlo por nada: destruimos el tren, destruimos el tranvía, por los intereses de los mal llamados transportistas”, agrega el historiador.

“Histeria colectiva y bicisendas que no funcionan”: el diagnóstico del caos diario

Rubiani agrega que, para “dimensionar la magnitud de esta catástrofe urbana”, basta con ir entre las 5 y las 6 de la mañana a “todos los accesos de la ciudad y observar la maraña de luces que vienen a la ciudad, es una cosa impresionante”. Al respecto, el experto advierte: “Una población sometida a ese calvario todos los días, lógicamente, tiene que acumular una dosis importante de histeria, de agresividad y de rebelión ante la formalidad oficial”.

Critica los intentos por parchar esta realidad con soluciones improvisadas, como bicisendas trazadas sin planificación. “Asunción no es un territorio adecuado para las bicicletas, definitivamente. Primero por el desnivel de las calles, y en segundo lugar porque tenemos el aire más viciado del continente”, cuestiona Rubiani.

Escena urbana en Asunción con vehículos en movimiento y un autobús cerca de un edificio deteriorado.
Tránsito caótico actual en el Centro de Asunción.

“Si queremos desmantelar el sistema vigente, en primer lugar tendríamos que alentar el uso de las veredas; para lo cual las veredas tienen que estar desprovistas de interferencias”, agrega el experto.

Se destruyó el 95% del patrimonio: el boom que borró la historia de Asunción

Según Rubiani, los procesos de degradación urbana se aceleraron notablemente desde las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado, impulsados por la abundancia económica transitoria del periodo de Itaipú. Ese flujo de efectivo incentivó a propietarios tradicionales a vender y demoler casonas emblemáticas para dar paso a negocios inmobiliarios desregulados.

“Perdimos el 95% de nuestra arquitectura histórica: destruimos el tranvía, el tren y casonas coloniales a cambio de nada”

El resultado de esta falta de control municipal es la destrucción masiva del patrimonio: Asunción ha perdido aproximadamente el 95% de su arquitectura colonial e histórica. Joyas como la mitad de la Casa de la Independencia, la antigua Casa de los Gobernadores y el viejo Mercado Guasú sucumbieron bajo el falso estandarte de la modernidad.

Esta fiebre constructiva en altura, lejos de simbolizar progreso, encarna la manifestación formal del descontrol. Rubiani es categórico al sentenciar que “los edificios en altura son una manifestación de decadencia urbana y de descontrol; y el descontrol quiere decir que el gobierno municipal no cumple su función o no existe directamente”.

Multitud expectante en exterior; grupo formal en balcón y soldado al centro, observando atentamente el evento.
Residencia particular y Palacio de Gobierno de Carlos A. López. Demolido progresivamente, fue sede de varias instituciones hasta que su perfil desapareció completamente.Gentileza

Como consecuencia directa de este abandono y de la asfixia económica, la ciudad se ha ido vaciando de sus habitantes tradicionales. Cuadras enteras exhiben hoy casonas en total estado de ruina, acelerando un proceso de expulsión masiva hacia ciudades dormitorio del departamento Central.

Casas en ruinas y abandono: el éxodo de los habitantes del casco histórico

El arquitecto señala además que la desvalorización de los espacios públicos y de la arquitectura guarda un correlato directo con la degradación del poder simbólico institucional. Cuando la gestión deja de ser eficiente, se disuelve el orden y se abre paso a la arbitrariedad generalizada.

“Los edificios en altura desregulados no son progreso: son la prueba de que el gobierno municipal directamente no existe”

En este escenario, Rubiani rescata paralelismos sociológicos profundos, señalando que muchas veces actuamos como “extranjeros en nuestra propia tierra”, reflejando una intolerancia cultural y una pérdida de referentes comunitarios que debían ser el pilar de nuestra convivencia.

Salvar lo poco que queda de Asunción exige frenar la especulación ciega, recuperar la planificación técnica y revalorizar los símbolos que nos dotan de identidad. De lo contrario, este cuerpo viviente seguirá desmoronándose lentamente entre el asfalto, el esmog y el olvido institucional.

En fotos: los tesoros arquitectónicos de Asunción que ya no existen

Ayer y hoy: Frente al Palacio, con adoquines. Album Gráfico del Paraguay, edición Arsenio López Decoud. 1911.

Antigua casa Rodi, donde se fundó el Club Olimpia en 1902.

Antigüo tranvía y colectivo de Asunción sobre la calle México.

Antes y después: Edificio con recova en la esquina de Independencia Nacional y Palma.

Antigua sede del Banco Mercantil fundado en 1881, en la esquina de Estrella y 25 de Diciembre (actual Chile). Primeros años del siglo XX.

Imprenta Nacional de la época de los López, en la esquina de Alberdi y Oliva

Machaín Cue. Casa de Gobernadores hasta 1869. Sobreviviente desde el siglo XVI hasta 1902, en la esquina de Montevideo y El Paraguayo Independiente.

Plaza de la Independencia y un perfil de Asunción desde el Cabildo.