La privación intencionada y selectiva de derechos fundamentales por parte de los talibanes contra mujeres y niñas constituye un crimen de lesa humanidad que puede calificarse de "apartheid de género", explicaron en un comunicado para recordar este aniversario.
"Cinco años pueden ser un periodo corto en la vida de un país, pero mucho tiempo para una niña", señalaron, denunciando que toda una generación ha visto negado su acceso a la educación secundaria.
En el comunicado, recordaron cómo los talibanes han continuado imponiendo medidas represivas, por ejemplo normas penales que permiten ejercer violencia sobre las mujeres siempre que "no rompa huesos ni deje hematomas visibles".
También se les ha negado la entrada a hospitales por su vestimenta, o por intentarlo sin estar acompañadas de un 'tutor' masculino.
Relatores, miembros de grupos de trabajo de la ONU y otros expertos advirtieron además que cinco años después "prosigue la normalización" del gobierno de facto talibán, pese al progresivo aumento de la represión.
"No debe haber ningún intento de normalizar a las autoridades de facto talibanes, tampoco mediante la aceptación de diplomáticos o la celebración de reuniones, sin que se haya demostrado un progreso medible de los indicadores de derechos humanos", concluyeron.
Firman el comunicado, entre otros, el relator de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, y las cinco expertas del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la Discriminación contra Mujeres y Niñas.