En una nota de prensa, la ONG indicó que la escolarización de 25.000 menores "está en riesgo" debido a los daños sufridos en 512 centros educativos de la provincia de Nusa Tenggara Oriental, donde se encuentra Flores y las zonas más devastadas por el seísmo, cuyo epicentro se situó a 62 kilómetros del distrito de Ende.
Citando reportes nacionales, la organización detalló que 166 escuelas presentan daños graves, por lo que el Gobierno de Prabowo Subianto anunció el domingo que activará 50 carpas como aulas de clases temporales en ciudades como Ende, la localidad más poblada de Flores, con cerca de 90.000 habitantes.
La directora ejecutiva de Plan International en Indonesia, Dini Widiastuti, recordó que en una emergencia "la infancia no puede perder su derecho a aprender", según es citada en el escrito.
"Cuando una escuela queda dañada hay que buscar alternativas para que las clases continúen. Si el terremoto golpea a la vez al alumnado y al profesorado, ambos necesitan apoyo, y las reparaciones tienen que empezar cuanto antes", sostuvo.
El Ejecutivo indonesio prevé habilitar las aulas temporales a partir de la próxima semana.
Mientras tanto, más de 20.000 personas siguen en albergues o pernoctando a las afueras de sus casas, algunas de ellas destruidas por el seísmo, tras el cual se han registrado más de mil réplicas en la provincia, situada a unos 600 kilómetros de la turística isla de Bali.
En respuesta a la magnitud del desastre, el Gobierno provincial declaró el estado de emergencia en la región durante 14 días, con el objetivo de coordinar la ayuda con las autoridades centrales.
Indonesia, archipiélago en vías de desarrollo de más de 17.000 islas, se asienta sobre el llamado 'Anillo de Fuego del Pacífico', zona de intensa actividad sísmica y volcánica por la convergencia de varias placas tectónicas.