La subida del indicador, que excluye los precios de los alimentos frescos por su alta volatilidad, supone una aceleración de la inflación tras el incremento del 1,6 % registrado en el mes anterior, según los datos publicados por la oficina de estadística del Ministerio del Interior y Comunicaciones.
Los precios de la energía volvieron a terreno positivo con un avance del 0,6 % interanual en julio, tras las caídas del 0,4 % en junio.
Ante la guerra en Oriente Medio y el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, Japón implementó subsidios en marzo para controlar los precios de la gasolina en torno a los 170 yenes (1,07 dólares) por litro.
Estas ayudas llevaron a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, a defender la semana pasada en la red social X que el precio de la gasolina en el archipiélago es más bajo que en Estados Unidos y Europa.
En este contexto, la electricidad moderó su descenso al 0,1 % interanual (frente al -1,7 % de junio), mientras que el gas se encareció un 1,6 % tras haber disminuido un 0,8 % el mes previo.
La factura de la cesta de la compra subió un 3 % interanual, excluyendo a los alimentos frescos, frente al 3,1 % de junio, mientras que los precios de los cereales bajaron un 2,2 %.
Entre los sectores que experimentaron un abaratamiento destacado figura el de la educación y las tasas de escolarización, con caídas interanuales del 3,8 % y del 6,4 %, respectivamente.
Este repunte de la inflación sitúa el indicador general en su nivel más alto en lo que va del periodo, a medida que la aceleración de los precios energéticos repercute en el conjunto de la economía nipona y el Banco de Japón evalúa la evolución de su política monetaria.
En lo que respecta a la inflación subyacente, aquella que excluye los alimentos frescos y la energía, avanzó un 1,9 % en julio.