“El año que entra seguramente el debate internacional ya no van a ser los aranceles, van a ser las reglas de origen”, afirmó Ebrard durante la sesión plenaria del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en la Cámara de Diputados.
El funcionario explicó que el comercio mundial atraviesa una transformación desde un sistema basado principalmente en el libre comercio, la calidad y el precio hacia otro en el que adquiere cada vez mayor importancia el país donde se fabrica cada producto.
“Estamos pasando de un sistema a otro”, afirmó Ebrard, quien sostuvo que la nueva política comercial impulsada por Estados Unidos busca recuperar parte de la manufactura trasladada durante décadas hacia países asiáticos y reducir su déficit comercial.
En ese escenario, explicó, las reglas de origen determinarán qué productos pueden acceder a determinados mercados y bajo qué condiciones, en función del porcentaje de sus componentes fabricados en un país o región.
La advertencia ocurre mientras México y Estados Unidos negocian precisamente cambios relacionados con las reglas de origen dentro del proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Desde las primeras rondas bilaterales de este año, ambos países han abordado el endurecimiento de las reglas para bienes industriales, particularmente en el sector automotriz, además de mecanismos para reducir la dependencia de insumos procedentes de países ajenos a Norteamérica.
En julio, México, Estados Unidos y Canadá acordaron mantener vigente el T-MEC al menos hasta 2036, pero realizar revisiones anuales, mientras Washington y México continúan negociando asuntos como automóviles, acero y aluminio, seguridad económica y el fortalecimiento de las cadenas regionales de suministro.
Ebrard consideró que el cambio del modelo comercial representa también una oportunidad para México ante el objetivo estadounidense de reducir su dependencia de Asia en sectores como electrónica y semiconductores.
“Si Estados Unidos dice: ‘Ya no quiero traer de Asia tanta electrónica. Ya no quiero traer semiconductores’, entonces la pregunta es: ¿dónde lo vas a hacer?”, planteó.
Según el secretario, el nuevo modelo pasa por relocalizar actividades productivas en Norteamérica y trasladar a México parte de esas cadenas, lo que permitiría al país elevar la complejidad de su economía.
Ebrard vinculó esa estrategia con el relanzamiento del sello “Hecho en México”, del que aseguró que se han expedido 3.614 certificados, al considerar que acreditar el origen dejará de ser únicamente una herramienta promocional para convertirse en una condición estratégica de acceso a los mercados.
“Si tú no puedes certificar dónde se hace, no vas a poder entrar al mercado”, advirtió.