Xi vuelve a Egipto diez años después, con el foco en Gaza, Irán e inversiones

Pekín, 1 sep (EFE).- El presidente chino, Xi Jinping, llegará este martes a Egipto para su primera visita de Estado al país en una década, en un momento en el que Pekín busca reforzar sus vínculos económicos y diplomáticos con El Cairo y coordinar posiciones sobre las principales crisis de Oriente Medio, especialmente Gaza e Irán.

Xi visitará el país africano tras participar en Biskek en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en el marco de la cual mantuvo este lunes una reunión con su homólogo ruso, Vladímir Putin.

En El Cairo está previsto que se reúna con el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, y trate las relaciones bilaterales y sobre asuntos internacionales y regionales, según adelantó la Cancillería china al anunciar el viaje.

Los lazos entre ambos países "se encuentran en un su mejor momento histórico", declaró la semana pasada el portavoz Lin Jian.

La visita coincide con el 70.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Egipto fue en 1956 el primer Estado árabe y africano en establecer vínculos diplomáticos con la República Popular China.

Será el primer viaje de Xi a Egipto desde enero de 2016, cuando participó en una cumbre de la Liga Árabe en El Cairo y supervisó la firma de acuerdos sobre infraestructuras, energía, finanzas y desarrollo industrial.

Su homólogo egipcio ha viajado en varias ocasiones a China, la última en mayo de 2024 para participar en la cumbre China-Estados Árabes.

"El viaje permite a Pekín mostrar una asociación duradera con un importante país árabe, africano y del Sur Global", señaló John Calabrese, investigador del Middle East Institute de Washington, citado por el diario hongkonés South China Morning Post.

A su juicio, la visita también ofrece a El Cairo una oportunidad para mostrar que no depende exclusivamente de sus socios occidentales.

Las relaciones económicas han sido uno de los pilares del acercamiento. Empresas chinas participan en proyectos de infraestructuras e industriales, entre ellos la zona económica TEDA Suez y la nueva capital administrativa egipcia.

Según datos difundidos por la agencia estatal Xinhua, la zona TEDA Suez había atraído hasta finales de junio a más de 200 empresas, con inversiones acumuladas superiores a 4.700 millones de dólares.

El pasado julio de 2025, durante una visita a El Cairo del primer ministro chino, Li Qiang, Al Sisi expresó su interés por captar más inversiones chinas en energías renovables y vehículos eléctricos, además de aumentar el turismo procedente del país asiático.

Calabrese señaló que la relación económica está evolucionando desde el comercio hacia una mayor presencia industrial, aunque recordó que Egipto sigue dependiendo de inversiones procedentes de otros socios, incluidos países occidentales y del Golfo.

Zhu Weilie, director honorario del Instituto de Estudios de Oriente Medio de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái, destacó al medio estatal China News Service la "complementariedad" entre ambos países y apuntó al potencial de cooperación en nuevas energías, economía digital y tecnología aeroespacial.

En el plano regional, Gaza será previsiblemente uno de los principales asuntos de las conversaciones. Egipto ha desempeñado un papel central como mediador y China ha respaldado la participación egipcia en los esfuerzos diplomáticos, al tiempo que defiende una solución basada en la creación de un Estado palestino.

Pekín y El Cairo coinciden además en rechazar el desplazamiento forzoso de palestinos fuera de Gaza y en reclamar un alto el fuego.

También estará sobre la mesa la situación en Irán, miembro de la OCS y socio estrecho de China, tras meses de enfrentamientos y una nueva campaña estadounidense de presión económica contra Teherán que ha afectado a entidades chinas.

China ha condenado los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, aunque también ha pedido contención a Teherán tras sus acciones contra países del Golfo. En agosto, Pekín volvió a rechazar la "máxima presión" y las sanciones estadounidenses contra la República Islámica.

Para Calabrese, existe coincidencia entre China y Egipto en "abogar por una desescalada", especialmente por el impacto que tendría una agravamiento del conflicto sobre rutas como el canal de Suez y el mar Rojo.

No obstante, considera que la relación más estrecha de Pekín con Teherán "limitará la coordinación" con Egipto a "llamamientos a la moderación".

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