Lagarde urge a países europeos a aprovechar sus fortalezas y ventajas en un mundo más duro

Berlín, 9 sep (EFE).- La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, insistió este miércoles en la necesidad de una Unión Europea (UE) más unida para aprovechar sus ventajas y fortalezas "en un mundo más duro y menos indulgente", cada vez más condicionado por grandes potencias dispuestas a utilizar su peso económico y geopolítico en beneficio propio.

En un discurso en la cena oficial del Bundesbank alemán en el Museo Bode en el marco de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE en la capital alemana, Lagarde señaló que, tras la caída del Muro de Berlín hace casi 37 años, los Estados miembros de la UE y Europa en su conjunto "tienen que tomar una decisión: sobre quiénes somos como europeos y sobre en quiénes elegimos confiar".

Lagarde dijo que hay tres caminos: el primero es aceptar que el momento de Europa en la escena mundial ha pasado y que su declive es ahora "inevitable" e importar tecnologías de otros para impulsar el crecimiento necesario para financiar el modelo social europeo.

"Ese camino es un espejismo. En realidad, Europa quedaría con un crecimiento debilitado y con un modelo social que ya no podríamos financiar", además de aumentar su dependencia de otros, sostuvo.

El segundo camino, dijo, es que cada país persiga lo que percibe como su propio interés nacional, ya sea en materia de comercio, política industrial o energía.

"Escuchamos cada vez con más fuerza estos llamamientos, pero también son un espejismo. Si miramos a nuestro alrededor, todas las 'potencias intermedias' se enfrentan a la cuestión de cómo pueden unirse para reforzar su posición y resistir la presión de actores de mayor tamaño", afirmó la francesa.

Lagarde expuso un tercer camino, "elegirnos mutuamente y continuar con la tarea de construir Europa".

Europa, subrayó, tiene una ventaja, porque a través de la UE, "ya hemos construido las estructuras que nos permiten actuar conjuntamente y hacerlo con relativa rapidez".

"¿Por qué debería Europa renunciar a su mayor activo permitiendo que se fragmente en 27 agendas nacionales?", se preguntó.

"Sabemos que esta es una decisión difícil. Sabemos que implica negociaciones laboriosas y lentas, así como compromisos difíciles. Pero ahora estamos 'solos juntos'. Solo podemos confiar en nosotros mismos", enfatizó.

Lagarde argumentó que, si las fortalezas europeas en un ámbito, como el mercado único, se ven socavadas por debilidades en otros, como la defensa o unos mercados energéticos fragmentados y costosos, "será fácil dividirnos".

A su juicio, el camino que Europa ha emprendido actualmente es el correcto, porque la Unión de Ahorros e Inversión puede contribuir a movilizar el abundante ahorro europeo y canalizarlo hacia las inversiones en los ámbitos en los que la UE necesita ser más fuertes.

Y al mismo tiempo, agregó, el euro digital contribuirá a preservar la soberanía monetaria de la eurozona "en un mundo en el que ya no podemos permitirnos depender tanto de otros".

"La decisión de construir Europa es difícil. Pero está lejos de ser imposible. Abracemos la oportunidad de hacerlo", urgió.

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