Según la agencia oficial de noticias Xinhua, el canal se despliega a lo largo de 134,2 kilómetros y ha supuesto una inversión de unos 72.700 millones de yuanes (10.829 millones de dólares).
Ese medio agrega que se trata del primer proyecto de este tipo -uniendo un río con el mar- en acometerse bajo coordinación nacional desde la fundación de la República Popular China, en 1949, y que su construcción ha tomado unos cuatro años en total.
Por él podrán pasar buques de hasta 5.000 toneladas, y permitirá ahorrar más de 5.000 millones de yuanes (745 millones de dólares) anuales en costes de transporte.
Al evitar el mencionado desvío a través de Cantón (sureste), se espera que los costes logísticos de las rutas de carga que unen varias regiones del sur y el centro de China con los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, bloque supranacional que copa la tabla de socios comerciales de Pekín) desciendan entre un 18 y un 30 %.
El plan de Pekín no solo pasa por incrementar los intercambios con esa región, sino también por dar a sus provincias interiores, generalmente menos desarrolladas que las prósperas zonas costeras, un acceso más rápido a los corredores marítimos globales, fomentando así la industria local.
El pasado jueves, un tren proveniente de la vecina provincia de Hunan arribó en Guangxi con 370 toneladas de maquinaria para construcción y otros productos para su exportación a través del canal toda vez que este fuese inaugurado.
El proyecto de Pinglu no es único en China: otras provincias como Jiangxi (sureste) o Henan, Hubei y Hunan (centro) tienen planes o ya han iniciado proyectos multimillonarios para construir o ampliar canales que permitan impulsar el crecimiento económico a nivel local, subraya el diario hongkonés South China Morning Post.