Con banderas de Brasil, camisetas de la selección de fútbol o pancartas de sus candidatos, la Ciudad Universitaria de Lisboa se llenó de brasileños desde primera hora de la mañana, formando largas colas para poder votar a su próximo presidente y vicepresidente.
Uno de ellos era Gabriel, que vive en Lisboa hace cinco años pero es originario del estado de Rio de Janeiro.
"Llevamos más de 20 años en Brasil bajo el mismo sistema, gobernados por la izquierda y ya está; vivimos en un país donde la inseguridad es extrema, vivimos en un país donde la deuda pública es casi igual al PIB, vivimos en un país donde hay inseguridad en la justicia, prácticamente un toque de queda, y ya está, y me asusta la cantidad de gente que lo apoya a pesar de estar así", dijo al ser preguntado por EFE.
Por su parte, Artur, un brasileño que vive en Lisboa desde hace cuatro años y es oriundo del estado de Goiás, aseguró a EFE que para él "es muy triste ver todo lo que ha pasado el país, tantas personas que han perdido la vida durante la pandemia, todas las negligencias en materia de salud, seguridad y bienestar del pueblo brasileño (...) que tanta gente siga apoyando a un candidato que se aleja por completo de lo más básico de la humanidad".
"Así que creo que estas elecciones quizá sean el último resquicio de esperanza que nos queda realmente, y esperamos que en las próximas elecciones tengamos otro líder tan fuerte como Lula", subrayó.
En esta ocasión, un total de 134.797 brasileños están inscritos en Portugal para votar este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de su país, una cifra récord que supera en un 66,63 % la de 2022 y constituye el segundo mayor censo electoral brasileño en el exterior, solo por detrás de Estados Unidos.
Un estudio divulgado pocas horas antes de al apertura de las urnas en Brasil apunta a una corta distancia entre los dos principales candidatos, que los llevaría a volver a enfrentarse en una segunda vuelta que se celebrará el 25 de octubre en caso de que ningún aspirante obtenga una mayoría de apoyos este domingo.
Según esta encuesta, el líder progresista obtiene un 45 % de los votos válidos, mientras que el senador ultraderechista consigue el 42 %, lo que constituye un empate técnico, de acuerdo con el Instituto Datafolha, que excluye los votos blancos, nulos y el cálculo de indecisos.
La recta final de la campaña ha estado marcada por una batalla de noticias falsas y acusaciones cruzadas, siendo el principal acontecimiento de los últimos días la cancelación del debate final de la primera vuelta presidencial tras una serie de decisiones judiciales que alteraban a última hora las reglas del evento.
Ambos candidatos pusieron fin a sus campañas este sábado, con eventos simultáneos en diferentes regiones de São Paulo, el mayor colegio electoral de Brasil, con 34 millones de votantes sobre un total de 158 millones de electores habilitados para votar en todo el país.