"De las 30 detenciones, 25 se realizaron en KwaZulu-Natal (provincia oriental) y cinco en Gauteng (provincia septentrional) por delitos que incluyen violencia pública, reuniones ilegales, obstrucción y resistencia a la autoridad", afirmó el Servicio de Policía (SAPS) en una nota publicada este domingo por medios locales.
Entre los detenidos, precisó, figuran "individuos identificados como cabecillas que presuntamente amenazaron con perturbar partidos de fútbol programados en Durban", ciudad más grande de KwaZulu-Natal y tercera del país, este sábado.
"El SAPS no permitirá que las amenazas, la intimidación o las conductas ilícitas socaven la seguridad pública, perturben eventos deportivos o desestabilicen a las comunidades", declaró la comisionada nacional interino del SAPS, teniente general Puleng Dimpane.
"Nuestra responsabilidad es proteger vidas, salvaguardar la propiedad y defender el Estado de derecho. Actuaremos de manera decisiva, profesional y dentro del marco legal contra cualquiera que amenace el orden público", aseveró Dimpane.
La Policía confirmó el despliegue de la Fuerza de Defensa Nacional de Sudáfrica (SANDF, Ejército) en KwaZulu-Natal como parte de las "intervenciones de estabilización más amplias" realizadas en cooperación con el SAPS.
La Policía enfatizó que permanece "en alerta máxima en todas las provincias".
"La Constitución protege el derecho a reunirse, manifestarse y exponer reclamaciones de forma pacífica. Sin embargo, este derecho no ampara la intimidación, el saqueo, los daños intencionados a la propiedad, la violencia pública ni la obstrucción de actividades lícitas", concluyó la comisionada.
Presuntos ataques contra extranjeros, el incendio de dos casas y el saqueo de tiendas ocurrieron este viernes en Durban, en un segundo día de manifestaciones violentas contra la inmigración irregular con cientos de manifestantes que portaban palos y piedras, en un contexto marcado por la ola xenófoba de los últimos meses en el país.
La Policía tuvo que intervenir para dispersar a los manifestantes, empleando balas de goma y granadas aturdidoras.
Asistentes a las marchas justificaron las acciones asegurando que en las viviendas incendiadas ciudadanos extranjeros realizaban actividades criminales.
Las protestas ocurrieron después de que tanto Durban como Soweto -antiguo gueto negro de Johannesburgo (Gauteng)- fueran escenario este jueves de protestas antiinmigración que se tornaron violentas y dejaron 24 vehículos incendiados.
Johannesburgo fue objeto de nuevas protestas este viernes, cuando la Policía dispersó con balas de goma a unos 300 manifestantes congregados a las puertas del Tribunal Constitucional, donde se quemaron neumáticos y un vehículo fue también incendiado.
Los manifestantes rechazan una decisión adoptada el pasado julio por el alto tribunal que elimina las barreras procesales para solicitar asilo, incluso para aquellas personas que entraron en el país de manera irregular, carecían de visados de tránsito para asilo o no cumplieron con los plazos de presentación.
Aunque el Ministerio del Interior anunció este viernes la retirada de una directiva emitida el pasado 28 de septiembre para aplicar esa sentencia, los manifestantes sostienen que esa decisión no anula el fallo del Constitucional.
Las tensiones xenófobas son un problema recurrente en Sudáfrica y han desembocado en oleadas violentas en los últimos años con decenas de muertos, especialmente en barrios vulnerables.
Los grupos antiinmigración culpan a los migrantes de los problemas económicos de Sudáfrica, la deficiente prestación de servicios públicos y las altas tasas de delincuencia, y han llegado a impedir que accedan a atención médica y educación en instalaciones públicas.
Unos 180.000 ciudadanos de Zimbabue, Malaui, Ghana, Mozambique, Nigeria, Kenia, Uganda, Tanzania y la República Democrática del Congo (RDC) han sido repatriados a sus países de origen en los últimos meses en el marco de una ola de xenofobia contra migrantes africanos, según datos oficiales proporcionados por los respectivos gobiernos.