Los activistas resisten en la céntrica plaza de la Puerta del Sol bajo la lluvia y con unas temperaturas que han bajado últimamente, sobre todo por la noche, aunque ya no están solamente los que reclaman el derecho a vivir en una casa digna y asequible y personas sin hogar. Ahora se han añadido antifascistas, anticapitalistas, propalestinos y otros grupos de izquierda.
De hecho, la asociación autodenominada Sindicato de Inquilinas, promotora de la acampada, ya no se encuentra en el lugar desde el 2 de octubre.
La protesta comenzó el 26 de septiembre con una manifestación y la acampada posterior contra la crisis de la vivienda y el caso de Maricarmen, una anciana de Madrid desahuciada a los 87 años de la casa donde residía desde hacía setenta años, y que murió en un hospital.
El desahucio y su muerte desencadenaron una ola de manifestaciones y acampadas también en otras ciudades españolas, sobre todo de jóvenes con trabajos precarios o desempleados que no pueden abandonar el hogar de sus padres por los altos precios de la vivienda.
Cientos de tiendas se reparten prácticamente por toda la Puerta del Sol, al igual que por otras capitales españolas, y el ejecutivo conservador de Madrid considera que se trata de una ocupación "ilegal" del espacio público.
Denuncia que perjudica la actividad comercial y turística de la zona y ha causado daños al patrimonio monumental, aparte de problemas de higiene y seguridad pública.
Por el contrario, el Gobierno progresista español se niega a desmantelar la acampada con el argumento de que no afecta al orden público, al menos por ahora, mientras que la justicia ha rechazado las medidas cautelares pedidas por Madrid para proceder al desalojo inmediato de la plaza.
El conflicto se intensificó el pasado viernes, cuando las autoridades regionales ordenaron cerrar la estación de metro de Sol para realizar trabajos de limpieza con el argumento de insalubridad derivadas de la acampada.
La estación reabrió este sábado por la noche, después de que el Metro informara de que las mediciones realizadas confirmaban las condiciones necesarias de seguridad y salud para prestar el servicio.