La campaña electoral gira en círculos desde el domingo en torno a un desafío lanzado por Lula a su rival: poner a disposición de la justicia los registros telefónicos y bancarios de ambos candidatos, para demostrar quién es corrupto y quién es honesto.
Bolsonaro elevó este miércoles la apuesta y le puso 19 condiciones a Lula para aceptar el desafío, entre ellas la revelación de todos los datos bancarios, fiscales y telefónicos del gobernante desde su primer mandato, en 2003.
La campaña de Lula respondió que no se opone a ello.
"Ante todas las condiciones que puso, la única respuesta que tiene el presidente es decir que no se opone absolutamente a nada", dijo a los periodistas el senador Camilo Santana, uno de los coordinadores de la campaña del candidato del Partido de los Trabajadores (PT).
El presidente del Tribunal Supremo, Edson Fachin: "El Estado democrático de derecho exige lealtad a las reglas del juego, inclusive por parte de quien pierde".
Bolsonaro perdió un punto en un sondeo de intención de voto realizado por la firma Quaest.
Ahora, el senador tiene el 45 % y Lula, 44 %, con lo que ambos están técnicamente empatados a cuatro días de la cita con las urnas.
La encuesta tiene un detalle positivo para Lula: su nivel de rechazo cayó cinco puntos, hasta el 47 %.
El número de indecisos también creció de forma considerable en una semana, pasó del 7 % al 14 % teniendo en cuenta las respuestas espontáneas.
En Brasil, el voto es obligatorio, por mandato de la Constitución de 1988, pero hay tres excepciones: los mayores de setenta años, los jóvenes de 16 y 17 años, y los analfabetos, para quienes es facultativo.
A pesar de la obligatoriedad, se puede justificar la ausencia a las urnas muy fácilmente, por internet y sin ninguna consecuencia legal.
Si no se hace el trámite, se aplica una multa al elector, pero el valor de la misma es irrisorio: 3,51 reales (0,70 dólares o 0,60 euros).
La consecuencia, nadie en Brasil se toma la obligatoriedad en serio. En la primera vuelta de las elecciones de este año, 33,4 millones de brasileños no votaron, el 21,08 % del electorado.
Pero ojo, pasar tres elecciones seguidas sin votar acarrea la cancelación del título de elector, un documento que es necesario tener en regla para expedir otros documentos y para acceder a servicios públicos, tales como la inscripción en centros de enseñanza públicos, o para participar en oposiciones a cargos públicos.
Ambos candidatos se quedan en casa el jueves para preparar su participación en el segundo y último debate televisado de la campaña, que tiene lugar la noche del viernes en la cadena Globo.
Bolsonaro sí dedicará un par de horas de su jornada para hablar a sus electores en una transmisión en redes sociales que celebra todas las noches de los jueves.
Además, Datafolha, la firma demoscópica más tradicional de Brasil, divulgará un nuevo sondeo de intención de voto.