La planta, que empleará a unos 4.500 trabajadores, se empezará a construir en 2027, con el objetivo de alcanzar una capacidad de producción anual de 200.000 vehículos a partir de los inicios de la década de 2030, comunicó Audi.
"Con vehículos SUV prémium, desarrollados a medida de las exigencias de los clientes norteamericanos y producidos in situ, Audi quiere reforzar de forma fundamental su posición en uno de los mercados prémium más importantes del mundo", señaló en una nota.
"La inversión prevista es un compromiso a largo plazo con Estados Unidos y hace de Norteamérica, junto con Europa y con China, el tercer pilar de la red de producción global de Audi", añadió.
El pasado julio el grupo Audi, que incluye las marcas Audi, Bentley, Lamborghini y Ducati, revisó a la baja sus previsiones para 2026 al conocerse la reducción del beneficio neto en el primer semestre un 16,6 %.
Audi ahora sólo prevé facturar entre 58.000 y 63.000 millones de euros (frente a los entre 63.000 y 68.000 millones con los que contaba todavía en el primer trimestre del año) y espera una rentabilidad operativa sobre las ventas entre el 5 y el 7 % (frente al tramo proyectado de entre 6 y el 8 %).
El motivo es la elevada incertidumbre económica alentada por la guerra en Oriente Medio, así como las caídas de ventas en EE.UU. (un 17 % menos en la primera mitad del año) por los aranceles y la elevada competencia en el mercado chino, donde también se facturó un 19,3 % menos.
En tanto el grupo Volkswagen, el mayor grupo automovilístico europeo, planea una congelación salarial en su plantilla hasta 2030 para ahorrar costes, como medida añadida a las de ajuste ya presentadas y que incluyen despidos de decenas de miles de empleados, según el diario Süddeutsche Zeitung.