Las cinco claves de la victoria de Lula sobre Flávio Bolsonaro en las elecciones de Brasil

Río de Janeiro, 25 oct (EFE).- La victoria del presidente Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil refleja la capacidad del líder progresista para defender sus programas sociales y movilizar a los sectores que temían un regreso del bolsonarismo al poder.

Tras terminar la primera vuelta por detrás del senador del ultraderechista Partido Liberal (PL) (45 % contra 47 %), Lula consiguió revertir el resultado en la segunda (51,8 % contra 48,2 %) con una remontada inédita desde la redemocratización del país en 1985.

Las siguientes fueron las claves de la remontada:

La campaña de Lula convirtió el temor a un nuevo Gobierno bolsonarista en uno de sus principales motores de movilización.

El presidente y sus aliados advirtieron sobre los riesgos de un eventual retroceso en los derechos sociales, la protección ambiental y las instituciones democráticas con un eventual regreso de la ultraderecha al poder.

La estrategia buscó recordar a los electores las controversias del Gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), especialmente durante la pandemia de covid-19, y las tensiones institucionales que desembocaron en los ataques del 8 de enero de 2023 contra las sedes de los tres poderes en Brasilia.

La advertencia sobre un posible regreso de ese escenario permitió a Lula movilizar a sectores que, aunque críticos con su gestión, consideraban que una victoria del senador podía representar un riesgo mayor.

La reivindicación de las políticas sociales fue otro de los pilares de la campaña. Lula defendió el programa de distribución de subsidios a los pobres 'Bolsa Família' como una herramienta para combatir la pobreza.

El programa beneficia a unas 19,3 millones de familias brasileñas y, a pocos días de la primera vuelta, el Gobierno anunció un reajuste del 15,04 % del valor del subsidio.

La defensa de esas ayudas permitió al presidente reforzar su vínculo con los sectores de menores ingresos, especialmente en el nordeste, la región más pobre del país y donde mantiene una base electoral consolidada.

La elección también mostró que el rechazo a la familia Bolsonaro logró imponerse al desgaste del presidente.

Lula arrastraba críticas por la economía, el endeudamiento de los hogares y controversias políticas de su Gobierno. Sin embargo, la campaña consiguió que la segunda vuelta no se convirtiera en una evaluación de la gestión presidencial.

El antibolsonarismo reunió a sectores de izquierda, centro y parte del electorado moderado de derecha que, pese a sus diferencias con el PT, consideraban necesario impedir el regreso de la familia Bolsonaro al poder.

Para remontar el resultado de la primera vuelta, el presidente reformuló su estrategia, intensificó los actos públicos y reforzó su presencia en las redes sociales y en las calles. La campaña buscó movilizar a los electores que no habían participado en la primera vuelta y captar el voto de quienes apoyaban a candidatos eliminados.

Uno de los instrumentos centrales fue el canal de WhatsApp 'Exército do Lula', impulsado por el diputado André Janones, que alcanzó los diez millones de seguidores en la recta final de la campaña.

La iniciativa distribuyó mensajes, vídeos y orientaciones para que los simpatizantes amplificaran los contenidos favorables al presidente.

La remontada de Lula tuvo uno de sus símbolos más importantes en Minas Gerais, el segundo mayor colegio electoral de Brasil y un estado considerado tradicionalmente un espejo de las tendencias nacionales.

El presidente consiguió revertir allí el resultado desfavorable de la primera vuelta (48 % para el senador y 43 % para el presidente) y se impuso a Flávio Bolsonaro en la segunda (50,4 % para el mandatario y 49,6 % para el opositor), una victoria que reforzó su avance en la recta final de la campaña.

Minas Gerais es conocido como el estado bisagra de las elecciones brasileñas porque, desde la redemocratización, su comportamiento electoral ha coincidido con el del ganador de la Presidencia en numerosas ocasiones.

Su peso demográfico, su diversidad social y económica y su posición entre el nordeste, tradicional bastión lulista, y el sudeste, donde la derecha mantiene una fuerte presencia, lo convierten en un territorio decisivo.

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