En un comunicado, el llamado Grupo de Contacto Internacional para los Grandes Lagos (ICG, en inglés) repudió "categóricamente la consecución de objetivos políticos mediante el uso de la violencia, tal como lo promueve el recién creado FRN".
Asimismo, subrayó la importancia de que todos los actores implicados en el conflicto del este congoleño respeten el estado de derecho y la Constitución de la RDC, así como su soberanía, independencia, unidad e integridad territorial.
"Recuerda la importancia de un diálogo intercongoleño pacífico e inclusivo, que involucre a todos los actores clave del Congo, como requisito esencial para una paz duradera en la RDC. Las diferencias y los agravios políticos no pueden resolverse por la vía militar", insistió el ICG.
Del mismo modo, mostró su "profunda preocupación" por los continuos combates en las provincias orientales de la RDC y el "sufrimiento infligido" a la población civil, que se enfrenta a un cada vez mayor uso de drones.
Ante el aumento de las necesidades humanitarias y la epidemia de ébola, que ya ha dejado más de 10.000 casos y 5.000 muertos confirmados desde el 15 mayo, el ICG instó a todas las partes a respetar el derecho internacional humanitario y a garantizar que los actores humanitarios tengan acceso pleno, seguro y sin trabas a las poblaciones necesitadas.
Por último, pidió cumplir el alto el fuego y otros compromisos adquiridos en los acuerdos de paz firmados hasta la fecha.
El conflicto alcanzó una nueva dimensión el pasado 13 de octubre con el nacimiento del FRN, liderada por el expresidente congoleño Joseph Kabila (2001-2019) e integrada por el M23, que combate desde hace años a Kinsasa con el apoyo de Ruanda.
Los combates se intensificaron a finales de enero de 2025, cuando el M23 tomó Goma y Bukavu, capitales de Kivu del Norte y Kivu del Sur, respectivamente.
Desde que los presidentes de la RDC y Ruanda -Félix Tshisekedi y Paul Kagame, respectivamente- firmaron el 4 de diciembre de 2025 en Washington un acuerdo de paz en presencia de su homólogo estadounidense, Donald Trump, ambas partes se han acusado mutuamente de violar el pacto.
Ese acuerdo se suma a los esfuerzos de mediación auspiciados por Catar entre el Gobierno congoleño y el M23, que el 15 de noviembre de 2025 rubricaron en Doha un acuerdo marco.
El este de la RDC, rico en minerales esenciales para la industria tecnológica, vive desde los años 90 un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la misión de paz de la ONU (Monusco).