Según un comunicado del Ministerio de Administración del Territorio y Descentralización de Chad recogido este domingo por medios locales, las autoridades arrestaron a 39 personas relacionadas con los sucesos y los enviaron a Yamena, la capital, para enjuiciarlos.
"Las autoridades tienen la intención de esclarecer completamente estos actos de violencia, determinar las responsabilidades y permitir que la justicia siga su curso", dice el texto, sin especificar las causas de este estallido de violencia.
Ante esta situación, una delegación gubernamental encabezada por el ministro de Seguridad Pública e Inmigración, el general Ali Ahmat Aghabach, se trasladó el sábado al departamento de Ngoura, en la provincia de Hadjer-Lamis.
"Esta iniciativa forma parte de las medidas adoptadas por el Gobierno para restablecer la calma, proteger a la población y prevenir una nueva escalada, al tiempo que se fomenta el diálogo entre las comunidades con miras a un retorno duradero a la paz", añadió el ministerio.
Varias zonas de Chad suelen ser escenario de disputas entre pastores y agricultores por el acceso a tierras de cultivo y pastizales, que se han intensificado en los últimos años.
Chad es uno de los principales productores de ganado de África, con una ganadería extensiva basada en la trashumancia -pastoreo en movimiento-, que obliga a desplazar los animales en busca de agua y pastos.
La fuerte presión sobre los recursos ha deteriorado las relaciones entre pastores musulmanes nómadas y agricultores sedentarios, en su mayoría cristianos o animistas, con choques frecuentes en el sur del país y en otras zonas fértiles de su territorio.
Los campesinos acusan a los pastores de saquear sus campos haciendo pastar a sus animales o de asentarse en tierras que consideran suyas.
Además, el este del país se ha convertido en un escenario de frecuentes enfrentamientos entre pastores y cuatreros procedentes de Sudán, agravados por el estallido de la guerra civil en ese país en abril de 2023.