El número de incendios en la Amazonía brasileña saltó un 140 % en octubre

Un bombero trabaja para contener un incendio en una zona verde. Amazonas, el estado más grande de Brasil, sufre una crisis ambiental. Raphael Alves

Río de Janeiro - La Amazonía brasileña registró en octubre 18.907 incendios forestales, con un salto del 140,3 % frente al mismo mes de 2025 (7.868), en medio del agravamiento de la sequía provocada por el fenómeno El Niño y de la crisis sanitaria enfrentada por Manaos, la mayor ciudad de la región, por la densa humareda que la cubre.

El número de incendios en el mayor bosque tropical del mundo en octubre fue el más elevado para un mes en poco más de dos años, desde los 41.463 registrados en septiembre de 2024, según los datos divulgados este domingo por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por sus siglas en portugués).

De acuerdo con el organismo estatal, que mide diariamente el número de focos de calor en todo Brasil con la ayuda de imágenes de satélite, los incendios acumulados este año en la Amazonía hasta octubre ya superan los registrados en todo 2025 (43.131).

Entre enero y octubre de este año fueron contabilizados 48.487 incendios, con un aumento del 70 % frente al mismo período del año pasado.

Pese al fuerte aumento, el número de incendios de este año no se compara con el de 2024, cuando Brasil, igualmente impactado por el fenómeno de El Niño, vivió su mayor sequía en 50 años y una fuerte ola de calor azotó a la Amazonía generando más de 140.000 puntos de fuego.

Los especialistas atribuyen el aumento de los puntos de fuego este año a los efectos del fenómeno de El Niño, que ya comienzan a sentirse en la región y que, si se convierte en un evento extremo como se prevé, puede provocar una nueva sequía intensa e impactar considerablemente en las condiciones climáticas en la selva.

El Gobierno brasileño también atribuye el aumento de los incendios a acciones premeditadas de agricultores interesados en aumentar sus áreas de cultivo y que se multiplicaron entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones presidenciales (entre el 4 y el 25 de octubre), cuando se preveía una victoria del senador Flávio Bolsonaro.

El candidato ultraderechista defendía una flexibilización de las leyes ambientales en la Amazonía, mientras que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, reelegido el pasado domingo para su cuarto mandato no consecutivo, impulsó una política de protección del bioma con la meta de eliminar la deforestación hasta 2030.

En una visita que hizo a la Amazonía a mediados de octubre, el ministro de Medio Ambiente, João Paulo Capobianco, afirmó que existían entonces indicios de una posible acción organizada para provocar incendios en áreas de bosque preservado, con el objetivo de degradar la vegetación y apropiarse ilegalmente de tierras públicas.

En sus esfuerzos para combatir los incendios, el Gobierno brasileño envió a la Amazonía once aeronaves y unos 300 bomberos para reforzar las labores que realizan las autoridades regionales.

La humareda procedente de los incendios en los estados de Amazonas y Pará ha envuelto durante días Manaos, una ciudad de unos 2,3 millones de habitantes que ha registrado algunos de los peores niveles de calidad del aire de Brasil en los últimos días.

La mayor ciudad de la Amazonía tuvo que suspender las actividades presenciales en escuelas y universidades por la “pésima” calidad de aire en diferentes días en octubre.

Pese a las lluvias de los últimos días, la Defensa Civil de Amazonas emitió el sábado una alerta por el empeoramiento de la calidad del aire en algunas ciudades de este estado, principalmente Parintins, en donde el nivel de contaminación fue calificado como crítico, y Manaos.

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