Gonçalo M. Tavares ve "crucial" que la literatura muestre "qué es el fascismo"

Pollença (España), 1 nov (EFE).- El escritor portugués Gonçalo M. Tavares (Angola, 1970), Premio Formentor de las Letras 2026, considera "crucial en estos tiempos" que la literatura muestre "qué es el fascismo, la fisiología del lobo", según dijo a EFE con motivo de la entrega, este domingo en España, del galardón en reconocimiento a su trayectoria literaria.

"La literatura puede enseñar cómo una pequeña semilla se convierte en un arma violenta", afirmó el novelista, dramaturgo y poeta, quien recibirá el premio, dotado con 50.000 euros y a menudo alineado con los Nobel, en una ceremonia que regresa a sus orígenes, al volver a celebrarse en el mismo entorno en el que nació, el Cabo de Formentor, en la isla española de Mallorca.

En la rueda de prensa previa a la ceremonia, Tavares definió el fascismo como "una fuerza que se impone a los frágiles", mientras que la palabra "es el modo de suspender la violencia" y la democracia es "la tierra del lenguaje".

"La pobreza y el mal dominio del lenguaje dejan al ciudadano fuera de la democracia, por tanto son enemigos de la democracia", señaló.

Tavares ha mirado "al mal a los ojos" en su tetralogía de novelas conocida como 'El Reino' (Seix Barral). "Es importante entender que todos estamos en el mismo barco, todos tenemos un motor de maldad y de bondad", dijo.

"El mundo no se divide entre buenos y malos, sino entre quienes saben que la maldad está en ellos y quienes no", añadió.

Por eso defendió el papel de la literatura para "conocer nuestros peligros y límites", pero también "para poner a los frágiles en el centro". Esto último dice haberlo intentado en su novela 'Jerusalén', donde se asoma a "la locura, la esquizofrenia", o en 'Una niña está perdida en el siglo XX', sobre una menor con síndrome de Down que busca a su padre.

"Mi experiencia personal fue muy importante en ese libro, quería intentar entender quién protege a estas personas", contó Tavares, que ha trabajado con personas con discapacidad, dando clases a profesores y en obras de teatro.

Cómodo en la transgresión de los límites de los géneros literarios, el jurado ha destacado de Tavares su "poderosa personalidad, deslumbrante originalidad y vigorosa imaginación", así como "la osadía con la que ha construido una narrativa ajena a las tentaciones de la obviedad" y cómo ha contado, a lo largo de 25 años, "la paradójica epopeya del extravío contemporáneo".

Es el tercer autor portugués más traducido, después de Fernando Pessoa y Eça de Queiroz, con 226 publicaciones en todo el mundo. Su más reciente libro publicado es 'O Fim dos Estados Unidos da América', que aún no ha llegado a España, aunque está previsto que lo haga en los próximos meses.

Escrita antes de la pandemia, Tavares la define como "una epopeya narrativa" en torno a una segunda guerra civil en Estados Unidos, y con una misteriosa peste que resulta ser causada por "los pobres", quienes, a causa de un cambio genético, no pueden tener hijos con "los ricos".

"Es una sátira y una distopía, pero quizá no tanto porque pobres y ricos ya son dos especies distintas", afirmó el escritor, al recordar que la esperanza de vida en Etiopía es de 40 años, la mitad que en Europa.

"Estados Unidos es el país más rico del mundo y tiene 40 millones de pobres, es completamente absurdo", apuntó.

De formación multidisciplinar -estudió Física, Deportes y Arte-, Tavares también se ha dedicado a la docencia, como profesor de Teoría de la Ciencia y Epistemología en la Universidad de Lisboa, aunque en estos momentos no da clases.

Desde que empezó a escribir con 18 años, las mañanas las reserva para este fin. "Es mi periodo creativo con energía más alta" -asegura-, "defiendo mis mañanas como un búnker, como si fuera el corazón del tiempo".

No tiene redes sociales, pero en ese "búnker" tampoco entra internet ni el móvil. "Ser intelectual en el siglo XXI es un proceso de resistencia y la creación es cada vez más difícil, hay demasiados estímulos".

Por suerte, dice tener una disciplina atlética, aprendida de los estoicos. Con 20 años leyó 'Cartas de Lucilo' de Séneca, que habla de hacer el camino propio independientemente de lo que sucede alrededor.

Por las tardes, eso sí, se abre al mundo. "No quiero alejarme del siglo, solo en la mañana, a partir de las dos de la tarde estoy de nuevo en el siglo XXI, pero el aislamiento lo necesito, no solo para mi escritura, también para mi equilibrio psicológico".

Sobre las redes sociales dice que han destruido la capacidad de atención. "Hoy es casi un acto heroico alejarnos de ellas. Si Miguel Ángel hubiera mirado cuántos 'me gusta' tenía después de cada pincelada, en lugar de la Capilla Sixtina tendríamos solo un dedo".

Cree que la industria del entretenimiento es "antifilosófica", porque su propósito es hacernos olvidar que vamos a morir ofreciendo paisajes artificiales. "Parece divertido pero es una mala vida, olvidar la muerte supone olvidar la urgencia de vivir, es una desgracia".

Y en cuanto a la IA la define como "un invento del diablo para perezosos", una fábrica de "tetrapléjicos intelectuales". Probablemente, dice, sea útil para la medicina, pero en términos creativos "es una tragedia, sustituye nuestro pensamiento, hay una atrofia intelectual horrible".

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