"Estas escuelas cerraron porque las aldeas de refugiados (AR) donde se encontraban han sido desmanteladas, y en estos antiguos asentamientos no están permitidas las actividades educativas. ACNUR tuvo que ajustar sus programas, lo que conllevó una reducción de los puestos docentes", indicó el portavoz del organismo en Pakistán, Qaiser Afridi, en un comunicado.
El martes, cientos de profesores paquistaníes que llevaban décadas impartiendo clases a niños afganos en los campamentos de refugiados se manifestaron en la ciudad de Peshawar, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, contra lo que calificaron de despidos repentinos sin compensación económica alguna.
"Servimos a la institución durante cuatro décadas, pero nos despidieron con un simple trazo de pluma, sin ninguna compensación ni indemnización", lamentó el docente Tufail Ahmed al medio local Dawn.
Afridi aseguró que los contratos de los profesores son acordados directamente con organizaciones asociadas y no con ACNUR, por lo que "cualquier condición, beneficio o derecho al finalizar el contrato se rige por dichos acuerdos".
El portavoz de ACNUR agregó que siguen abiertos 87 centros educativos a través de organizaciones colaboradoras, que atienden a más de 6.000 alumnos con 156 docentes.
El Gobierno paquistaní ha cerrado varias aldeas de refugiados, llevando a la clausura de sus escuelas, desde inició su campaña nacional de deportaciones masivas contra afganos en octubre de 2023.
Alrededor de 2,75 millones de afganos han retornado a su país desde entonces, entre ellos 280.000 deportados, según cifras de ACNUR. Cerca de 1,2 millones de afganos siguen residiendo en Pakistán.